Retorno a la lealtad: el desafío carlista al franquismo

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Capítulo 1: La guerra de las frustraciones

Los Carlistas que combatieron en el bando nacional durante y después de la Guerra Civil, se sintieron traicionados por la forma de estado que pretendían los Franquistas. Por eso y ya durante la Guerra Civil plantearon su oposición a ciertas medidas, especialmente significativa es la oposición al decreto de unificación del 16 de abril de 1937, donde sedecretaba un partido único con la fusión de Falange y los Tradicionalistas, en un partido llamado Falange Española Tradicionalista y de las JONS.

Desde los preparativos del alzamiento habían existido fricciones en el seno del Tradicionalismo entre los seguidores del conde de Rodezno y los seguidores de Fal Conde. Este último contaba con más apoyo entre las bases y también con el apoyo de laestructura política, siendo el delegado nacional del príncipe regente Javier de Borbón-Parma. Fal Conde fue expulsado del país por Franco, y tuvo que desterrarse en Portugal, dando más poder a los sectores Rodeznistas que se encontraban en el interior.

Una vez comenzada la guerra, y viendo los tintes totalitarios que estaban aflorando en el régimen, el tradicionalismo se reunió en laasamblea de Insua (Portugal) donde estaban Fal Conde y el príncipe regente, para establecer una línea de actuación clara que permitiera mantener la autonomía política del Tradicionalismo y la consecución de fines políticos. En esa asamblea a la que acudieron toda la plana mayor del Carlismo, incluido el Conde de Rodezno y sus seguidores, se acordó la independencia política del Tradicionalismo.

Sinembargo en los meses posteriores los sectores rodeznistas convocaron y controlaron dos asambleas donde siguieron una línea distinta a la marcada por la Junta Nacional Carlista, máximo órgano de los Tradicionalistas. Aprovechando que la Junta Central de Guerra de Navarra estaba bajo su control, control cuestionado por figuras relevantes en el alzamiento como Jaime del Burgo, como se recoge en ellibro “resulta también sorprendente y altamente significativo que una persona tan destacada e implicada en los preparativos de la sublevación como Jaime del Burgo Torres diga que no se enteró de su formación y no sepa muy bien cómo se creó, lo cual redunda en su carácter irregular, sobre todo cuando, a continuación, explica la sorpresa que a muchos de sus correligionarios les causó que determinadaspersonas, poco representativas en el Carlismo navarro, formaran parte de la misma”[1]. Dichas asambleas posibilitaron el camino hacía la unificación, poniéndose a disposición del régimen y aceptando supeditar los intereses del Carlismo a los intereses de la guerra.

Tras el decreto de unificación, la postura de la Junta Nacional con Fal Conde y Javier de Borbón-Parma a la cabeza fue laoposición al decreto, solo algunos sectores del Carlismo aceptaron la unificación, principalmente los sectores rodeznistas y algunos que creyeron que la unificación respetaría la esencia del Tradicionalismo, muchos de estos últimos no tardaron en darse cuenta de su error y abandonaron las estructuras de la FET de las JONS. El Conde de Rodezno por su parte empezó a ocupar cargos importantes en el régimeny se distanció del príncipe regente, empezando a actuar con total autonomía de la Junta Nacional.

Capítulo 2: Trincheras contra Falange

Desde el comienzo de la guerra, los Carlistas tuvieron roces con los Falangistas, siendo habituales peleas y encontronazos. Se les acusaba de quedarse en la retaguardia, mientras que los Requetés estaban en primera línea de frente.

Cuando seprodujo el destierro de Fal Conde, la gran mayoría se opuso, pero las necesidades de la guerra, hicieron que estos no protestaran, el autor recoge numerosos testimonios en este sentido. De hecho como recogen otros testimonios, la idea inicial de Franco era el fusilamiento de Fal Conde, no obstante, debido al temor a que los Requetés volvieran sus armas, Franco se conformó con el destierro, aceptado...
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