Revolucion mexicana

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  • Publicado : 20 de octubre de 2010
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Este 20 de noviembre nos encontramos, de nuevo, frente a la Revolución Mexicana o, para ser más exactos, frente a su memoria, puesto que el gran acontecimiento político que marcó al grueso del Siglo XX mexicano hace tiempo que dejó de tener vitalidad y hoy es, básicamente, recuerdo y, sobre todo, herencia.
Distinguidas personalidades que integran al jurado calificador. Compañerosparticipantes. Amigos todos. El tema que dicerto en esta ocacion es:
REVOLUCION MEXICANA
¿Qué significado tiene la Revolución Mexicana frente a los grandes problemas y desafíos que conforman la agenda política del fin de siglo mexicano? La respuesta es contradictoria. Por un lado, la "revolución ideal" -el espíritu que la animó- aún puede ser fuente de inspiración y ahí está el movimiento zapatistade Chiapas como botón de muestra. Sin embargo, por otro lado, no se puede negar que la "revolución real", la que realmente ocurrió y no la imaginada ni la del discurso, resultó ser, en mayor o menor medida, una de las causas de los problemas mal resueltos o simplemente no resueltos, a los que nos enfrentamos hoy y que hacen de la vida colectiva mexicana una experiencia llena defrustraciones y peligros. Veamos con detalle esta afirmación.
El cambio de régimen.- En 1910, la rebelión encabezada por Francisco I. Madero fue un llamado al sentido de la dignidad de los mexicanos para poner fin a un sistema político antidemocrático, cerrado, oligárquico, humillante, donde sólo los pocos podían "hacer política", y siempre en beneficio propio o del pequeño grupo al quepertenecían.
La violencia que se inició en 1910 fue el recurso ciudadano de última instancia para confrontar una situación donde el discurso oficial hacía constantes referencias a los grandes valores que guiaban la conducta del presidente Díaz y su gobierno, pero donde en realidad dominaba lo contrario: falta de respeto a los derechos individuales -su vigencia dependía de las circunstancias-, nulaefectividad del voto -no había ciudadanos, sólo súbditos- y una corrupción y abuso del poder sistemáticos.
El levantamiento contra Díaz se hizo en nombre de los principios democráticos y morales contenidos en las constituciones del Siglo XIX y nunca aplicados. Sin embargo, una vez que el nuevo régimen se institucionalizó, no fue la democracia ni la ética las que emergieron, sino unrégimen autoritario más refinado que el del pasado: menos personalizado, más eficaz e igualmente corrupto. El lugar que una vez ocupara un dictador benévolo le fue entregado a un partido de masas (y de Estado) y a una Presidencia sin otro límite que la no reelección, condición necesaria para institucionalizar la renovación y evitar la esclerosis que había acabado con el porfiriato.
El fracasode la Revolución como movimiento democrático ha hecho necesario, desde hace tiempo, que una buena parte de la energía colectiva de México se gaste no en tareas constructivas, sino en superar los obstáculos que los intereses creados han puesto para evitar que se haga realidad la demanda que hace 87 años se plasmó en el Plan de San Luis, que el sufragio sea efectivamente la fuente inicial eimprescindible de la autoridad.
La justicia.- Aunque no sin esfuerzo, Díaz logró eliminar los intentos que los liberales triunfantes hicieron por construir un sistema judicial independiente.
La Revolución nunca se propuso realmente rescatar la independencia del Poder Judicial. La procuración de justicia del nuevo régimen fue un proceso enteramente subordinado a las consideracionespolíticas de la Presidencia, y esa institución tampoco permitió que los jueces marcharan por el camino de la autonomía. No tuvo que invertir mucho esfuerzo para lograrlo, pues la ausencia de un auténtico Poder Legislativo evitó que la independencia de la Suprema Corte tuviera una base política y social.
Sin más vigilancia que la del Presidente, procuradores y jueces entraron -o más...
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