Ricardo jimenez oreamuno

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Ricardo Jiménez Oreamuno (1859 -1945)

Profesor: Marco Fallas Barrantes

Curso: Historia del Derecho Costarricense

Ensayo: Jesús Jiménez Oreamuno

Alumna: Karla Barboza Badilla

Año: 2011

Cuatrimestre: III



Índice

Introducción…………………………………………………………………4

Introducción
Este no es en forma estrictani un mero estudio histórico, ni un tratado de sociología. Esta es una visión de don Ricardo como actor o testigo, recordando de paso a los hombres y a las ideas que se encontraron con él a lo largo de más de medio siglo.
Para elogiarlo o escarnecerlo, alabanzas o vituperios no logran, sin embargo, alterar fundamentalmente la actuación del hombre público.
Seguro de sí mismo hasta losúltimos extremos, realiza sus actos y dice sus palabras y sigue adelante sin prestar mucha atención a las murmuraciones.
Pues resume en sí, como ninguno de nuestros hombres públicos de antes o de ahora, las virtudes y las limitaciones de nuestra gente, y sobresale entre todos nuestros políticos por esa milagrosa intuición que lo hizo dueño y señor del escenario público por medio siglo.
No fue unsanto, fue un político activo militante que en muchos momentos llegó al nivel de gran estadista, en otros se complació en el debate puramente político, descollando extraordinariamente en ambos niveles tuvo un talento privilegiado.
Fue, personalmente, de una extremada sencillez, no hubo pose en su democrático trato con la gente, como tampoco hubo afectación en el señorío con que sabíadesenvolverse en sus deberes oficiales.
Sabía muy bien qué era fundamental en la vida pública, y qué era accesorio y pasajero, por eso recibió los honores oficiales sin concederles mucha importancia, por eso supo conmoverse cuando un reconocimiento arrancaba sinceramente del pueblo.
Pero no fue hombre de una sola dirección. Las circunstancias políticas, su propia mentalidad polémica, lo hicieronactuar muchas veces en aparente contradicción con sus palabras.
Pero; y esto debe subrayarse significativamente; no cortejó con descaro a la llamada “opinión publica”.
En un pueblo abrumadoramente católico, defendió en vísperas electorales su credo “liberal”, arriesgando el resultado de los comicios.
Cuando quería aplastarse al naciente comunismo criollo, defendió en contra de muchos elderecho que los comunistas tenían para organizarse y hacer su propaganda.

En plena guerra mundial, cuando las consignas anti- nazis eran pregonadas unánimemente, atacó con energía el sistema de las “listas negras”, defendió a los comerciantes alemanes establecidos en Costa Rica. Cuando en 1940 se atacaba con rudeza al presidente Cortés, se puso en contra de sus propios partidarios, dijo unaspalabras que le parecieron justas y perdió no pocos admiradores.
Su personalidad no es fácil de entender, y razón tiene el Dr. Enrique Macaya al estimar que su figura desconcertara en el futuro en mayor medida que en nuestros días.
Miembro de una generación que muchas veces tuvo actitudes opuestas a las que Ricardo hubiera juzgado prudentes.
No como suponía, un político desde los años delColegio, alborotador universitario y militante casi profesional de los partidos, al contrario, estuvo rechazando las tentaciones políticas por mucho tiempo , y no fue sino a los cuarenta y tres años que llegó al Congreso Constitucional y pasados los cincuenta a la presidencia de la República .
A los veintiséis era ya un jurista notable, a los veintiocho había escrito el “Colegio de Cartago”, a lostreinta y uno era Presidente de la Corte Suprema de Justicia.
Personalizaba una característica colectiva, las lecturas abundantes y el cuidadoso trato con los hombres. Su apego al sentido común era una muestra clara de la confianza que tenía en el valor de sus propias cualidades de hacer frente a los problemas con las armas del sentido común, creyó en el método, lo aplicó conscientemente y...
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