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  • Publicado : 21 de marzo de 2011
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Apadrina a un quejica
Ahora que ya hemos pasado el carnaval de febrero, quiero dedicarle unas líneas al del resto del año. Hoy me hago eco de una situación insostenible por la que están pasando algunas personas de nuestro entorno, y que necesitan nuestra ayuda de manera urgente. Están más cerca de lo que te crees, y lo están pasando mal. Pero que muy mal.
Mira si lo llevan mal que se ven en laobligación de figurar siempre bajo la máscara de un pseudónimo, un nick o un alias, pero nunca jamás por su nombre y apellidos. No lo hacen por cobardía, no, sino por preservar su intimidad, y poder seguir aparentando una vida normal. Pero en su fuero interno, en su más profundo yo, es gente que sufre lo que no se ha dicho.
Me refiero, como habrás adivinado, a los rehenes de los medios, o comoyo les llamo, los pupilas vejadas. Individuos comunes y corrientes, que viven una situación próxima a la desesperanza. Hace tiempo ya que su mando a distancia cobró vida propia y les impuso la obligación de mirar la tele la friolera de casi cuatro horas diarias. Escalofriante, a que sí.
Pues espérate, que no acaba ahí la cosa. No contento con arruinarles la vida, la lectura y la conversación,nuestro dictador de botones gastados les impuso además que esos doscientos cuarenta minutazos los dedicasen únicamente a programas que detestan.
Imagínate el drama. Un electrodoméstico al que no puedes callar, vertiendo en medio de tu sala de estar todo tipo de deshechos en forma de programa, y tú allí, con los ojos abiertos de par en par con las pinzas de la ropa, que ni Kubrick en su versión máscañí.
Ellos, los pupilas vejadas, saben perfectamente que esos programas desaparecerían inmediatamente si la gente no les dedicara ni un segundo de su atención, pero la voluntad fálica de su mando a distancia es muy superior a cualquier razonamiento.
Es terrible.
Tanto es así, que algunos de ellos ya han empezado a pulular por la red, intentando zafarse de tanta opresión. Agotadas las víasdiplomáticas, algunos optaron por la cybersubversión. Yo, en un principio, hasta me alegré.
Lo que ocurre, es que, como ya me temía, la cosa ha ido de mal en peor. De los productores de ‘Mi vida la controla un mando a distancia’,  no se pierdan ahora ‘El golpe de estado de mi ratón’. Si claudicaron ante sólo seis cadenas nacionales de televisión, imagínate lo que pueden llegar a hacer ante millonesde sitios web.
El resultado, ahí lo tienes. Internet para ellos es la vía de escape para dar rienda suelta a tanta necesidad de sodomía y sumisión. Allá donde hay un contenido que no soportan, allá es donde deciden malgastar su tiempo y su dedicación. Da igual si se trata de una empresa, un escritor, un político, un artista o una asociación de jubilados.
El caso es que sea algo que les supongauna nueva vejación para las pupilas, y así poder seguir sufriéndolo todo en el silencio de una aparente cobardía, que no por endémica deja de ser preocupante.
Que liberen a esos espectadores, por dios. Es una crueldad. Pobrecitos. Imaginen sus neveras, repletas de alimentos que no querían, pero que acaban comiendo por miedo a la inanición, o sus armarios, con ropa que no pueden soportar, pero quehan de llevar para no morir de hipotermia, o su coche, llevándoles adonde jamás quisieron ir. Que les dejen mirar lo que quieran. Que les dejen ya, y que puedan dedicar esos irremplazables minutos de su vida a otra cosa que no sea tener que quejarse. 
Estamos con vosotros, de verdad.
No sabéis cuánto os compadecemos los demás.
Esto te va a doler
Es una regla universal. Siempre llora antesquien no debe. El llanto, el verdadero llanto, el auténtico jugo de penas, aparece por primera vez siempre en el sitio equivocado. En los ojos del dejado y no en los del que deja, en los ojos de la víctima y no en los ojos de su asesino, en los de los padres de Marta, y no en los de Miguel.
Por eso, hoy quiero romper todas las lanzas que me queden por los que viven dolidos, por los que mueren...
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