Ruteroverde

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  • Publicado : 9 de junio de 2011
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Estás cerca y a la vez estás lejos. Eso es lo primero que he pensado al levantarme. La verdad es que las fuerzas ya flaquean. Son muchos días con la misma rutina...levantarte, buscar algo digno que ponerte...es decir, lo que menos huela a humanidad, enrollar el saco, pelearte con la multitud de bolsas que separan las distintas prendas, que ya por cierto, están mezcladas unas con otras, lo blancocon lo de color, lo sucio con lo más sucio...mirar alrededor y ver como todos andan medio igual. Me siento en el catre y miro el estado de carga del móvil, mp3 y el gps...lo observo detenidamente, 600kms, tropecientas horas sobre la bici. Los tiro sobre la cama, apoyo mis codos en mis rodillas y mis manos sujetan mi cara mientras miro al suelo, mis piernas curtidas y tostadas al sol, ydesprendiendo un fuerte aroma a reflex...solo un pensamiento pasa por mi cabeza...Estoy hasta el mindri...
Salgo al patio donde he guardado la bici y toma que toma...pinchazo en la rueda de atrás. Ale, a abrir todo el equipaje y buscar donde leches he guardado las cámaras de repuesto. Arreglar un pinchazo no es difícil, pero a las 8 de la mañana, tras 8 o 9 días de bici, en la rueda de atrás que te obliga aquitar el transportin y el equipaje, y sin desayunar...pues como que jode.
Una hora después salgo del albergue con un solo pensamiento, hablar con Fabio Briattore para que me cambie el equipo de mecánicos porque no se puede perder una carrera en un cambio de ruedas en boxes.
Menos mal que me voy a pegar un homenaje en el bar de al lado. Tostadas con tomate y cafelito. Y efectivamente, cafe,tostada y tomate natural...tan natural que me lo dan con árbol y todo. Y diles algo a estos galegos, mientras afuera estan sus juventudes borrachas jugando al futbol y hasta el culo de farlopa. Que guay es todo.
Con el dolor de pompis que tengo, más que preocupante, con las piernas con más tensión que la zona de Gaza y Cisjordania, la cabeza en otro sitio y el desayuno de campeones que me hetomado, me planteo hacer una veintena de kilómetros y ya veré si me quedo por ahí a dormir. Psicológicamente estoy hundido y es curioso porque estoy cerca, leches!
Y con ese pensamiento cicleo durante no ya 20 kilómetros, sino 40, 50, 60... No sé si será la música que llevo puesta, que la verdad, me dá todo el people-have-the-power, el cruzarme con centenares de peregrinos o el conocer el terreno. Peroahí estoy, subiendo cuestas que parecen ríos, atravesando castañares y hayedos, esquivando babosas que perfectamente me podrían hacer volcar...y observar desde unos de los múltiples altos de la jornada la localidad de Portomarin, a orillas del Miño, e imponente su iglesia de corte más que estraño destacando por encima del resto. Bajada loca loca, cruzar el puente sobre el río y cuestecita de 5kms en la que voy adelantando a multitud de bicigrinos. Estoy fuerte y los dolores forman parte del pasado.
Lo de cuestecita se transforma en subida de más de 10kms en los que voy trascurriendo por un páramo desde donde se divisa toda la comarca, decorada y adornada por tonos morados, amarillentos y verdes. La primavera trompetera ha llegado también a estos lares.
Bajada a Palas de Rei donde hagoacopio de víberes en una tienda mítica donde las halla, el clásico ultramarinos regentado por señora mayor con delantal azul, que seguro que si viajo al abril de 1977 tiene el mismo delantal, el mismo corte de pelo y la misma romana para pesar los plátanos y las manzanas.
Me siento en un umbral y veo pasar a coreanos, alemanes, ingleses, franceses y españoles???...españoles pocos, así que mepongo a parlotear con un italiano, me cae bien y sabiendo que hoy termino por mis santos memoles, le doy los isostares que tengo porque el pobre hombre estaba en reserva. Recomendándole también que a 20 grados, lo de llevar un abrigo cold stopper como que no. Yo regalando comida cuando seguramente la vaya a necesitar al girar la esquina.
Continuamos. Siguiente destino, Melide, el pueblo del pulpo....
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