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Meirieu, Philippe (1998) Frankenstein Educador Barcelona: Ed. Laertes Introducción Frankestein: “Hemos “hecho” un niño y queremos “hacer de él un hombre libre”...¡como si eso fuese tan fácil! Porque, si se le “hace”, no será libre, o al menos no lo será de veras; y, si es libre, escapará inevitablemente a la voluntad y a las veleidades de fabricación de su educador. ¿Se puede educar sin ser unFrankestein? Frankestein o el mito de la educación como fabricación Integrarse siempre es un poco de domesticación. Es normal, al fin y al cabo, que aquél que llega acepte algunas renuncias para tomar parte de la vida de aquellos que le acogen. Ese es el precio a pagar para que te conviertas en miembro de la comunidad. El niño necesita ser acogido, necesita que haya un adulto que le ayude aconstruir sus propios saberes. No puede construirse al margen del entorno: es ese entorno el que, en muy gran medida, lo construye. Educar es desarrollar una inteligencia formal capaz de resolver problemas de gestión de la vida cotidiana y es, también, desarrollar una inteligencia histórica capaz de discernir en qué herencias culturales se está inscrito. Educar es, pues, introducir a un universo cultural.Hoy vivimos una aceleración sin precedentes en la historia. De una generación a otra, el entorno cultural cambia radicalmente. En esas condiciones de aumento del desfase entre generaciones y de inmolación de la transmisión cultural, encontramos a adolescentes “bólido” (Imbert, 1994), sin raíces ni historia, dedicados por entero a satisfacer impulsos originales. Pigmalión El mito de la educacióncomo fabricación. Pigmalión quiere “hacer” a su compañera pero que se le entregue por propia voluntad. “psicología de las dotes”. El fatalismo es la incompetencia del educador. El “efecto expectativa”…determina los resultados que se obtienen del educando y su evolución. La “predicción creativa” y la“autorrealización de profecías” el maestro decretando que tal alumno es un “buen alumno” ycomportándose con él como si fuese tal, lo induce a modificar el comportamiento para mostrarse digno de la imagen que se tiene de él, se considera obligado a hacer que se cumpla la predicción. “para que la gente merezca muestra confianza, hay que empezar por dársela” Etapas de la aventura educativa: obstinación en esmerarse, cólera ante la resistencia del otro, apasionamiento cuando las cosas empiezan adesbloquearse, desaliento cuando se descubre que no se ha conseguido nada, tristeza por el propio destino, entusiasmo cuando se expone el proyecto, inquietud de no estar a la altura de la tarea, serenidad al reemprender el trabajo y éxtasis cuando el otro colma nuestros deseos. Todo educador quiere dar vida a lo que fabrica. Las cosas se complican cuando el educador quiere “hacer al otro”, perotambién quiere que el otro escape a su poder para que entonces pueda adherirse a ese mismo poder libremente. Quiere el poder sobre el otro y quiere la libertad del otro de adherirse a su poder.

Pinocho o las chistosidades imprevistas de una marioneta impertinente. A veces cuesta creer que el otro… pueda existir ahí, frente a nosotros, resistirse a nuestra empresa emancipadora y a veces, incluso,sufrir por su culpa. “situarse en el yo” no es fácil, en especial si se es un títere, un objeto fabricado para ser manipulado. Pinocho, en realidad, está manipulado desde dentro. Es prisionero de él mismo. Está encerrado en un dilema infernal: “Dar gusto al otro o dárselo a uno mismo” Cuando sale del dilema se llega a la “voluntad”, ya no es un títere: ya no responde a las expectativas de los adultos,escapa de lo previsible, de lo que todos esperan. Con Pigmalión y con Pinocho se expresa, pues, una misma intención: acceder al secreto de la fabricación de lo humano. Paradoja de la “educación como fabricación” de Hegel. La verdadera satisfacción del amo sería que el servidor le saludase como hombre libre, asumir el riesgo de la libertad del otro. Frankestein quienes confunden la educación...
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