Seloso extremeño

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“Celoso estremeño”

Miguel de Cervantes Saavedra

En un lugar de Estremadura salió un hidalgo, nacido de padres nobles, el cual, como un otro Pródigo, por diversas partes de España, Italia y Flandes anduvo gastando así los años como la hacienda; y, al fin de muchas peregrinaciones, muertos ya sus padres y gastado su patrimonio, vino a parar a la gran ciudad de Sevilla, donde halló ocasión muybastante para acabar de consumir lo poco que le quedaba. Viéndose falto de dineros se acogió al remedio a que otros muchos perdidos en aquella ciudad se acogen, que es el pasarse a las Indias, refugio y amparo de los desesperados de España.

Iba nuestro pasajero pensativo en el mal gobierno que en todo el discurso de su vida había tenido; y sacaba de la cuenta que a sí mismo se iba tomando unafirme resolución de mudar manera de vida, y de tener otro estilo en guardar la hacienda que Dios fuese servido de darle, y de proceder con más recato que hasta allí con las mujeres.

La flota estaba como en calma cuando pasaba consigo esta tormenta Felipo de Carrizales,
que éste es el nombre del que ha dado materia a nuestra novela, la edad que tenía Filipo cuando pasó a las Indias sería decuarenta y ocho años; y en veinte que en ellas estuvo, ayudado de su industria y diligencia, alcanzó a tener más de ciento y cincuenta mil pesos ensayados.Viéndose, pues, rico y próspero, tocado del natural deseo que todos tienen de volver a su Patria se volvió a España.

Parecíale que, conforme a los años que tenía, le sobraban dineros para pasar la vida, y quisiera pasarla en su tierra y dar enella su hacienda a tributo, pasando en ella los años de su vejez en quietud y sosiego, dando a Dios lo que podía, pues había dado al mundo más de lo que debía. Quisiera tener a quien dejar sus bienes después de sus días, y con este deseo
tomaba el pulso a su fortaleza, y parecíale que aún podía llevar la carga del matrimonio; y, viniéndole este pensamiento, le sobresaltaba un tan gran miedoporque de su natural condición era el más celoso hombre del mundo, aun sin estar casado.

Pasando un día por una calle, alzó los ojos y vio en una ventana puesta una doncella, al parecer de edad de trece a catorce años, de tan agradable rostro y tan hermosa que, sin ser poderoso para defenderse, el buen viejo Carrizales rindió la flaqueza de sus muchos años a los pocos de Leonora, que así era elnombre de la hermosa doncella, Al cabo de algunos días habló con los padres de Leonora, y les rogó le diesen por mujer a su hija y, finalmente, Leonora quedó por esposa de Carrizales.

El cual, apenas dio el sí de esposo, cuando de golpe le embistió un tropel de rabiosos celos, y la primera muestra que dio de su condición celosa fue no querer que sastre alguno tomase la medida a su esposa de losmuchos vestidos que pensaba hacerle; y así, anduvo mirando cuál otra mujer tendría, poco más a menos, el talle y cuerpo de Leonora, y halló una pobre, a cuya medida hizo hacer una ropa, y, probándosela su esposa, halló que le venía bien; y por aquella medida hizo los demás vestidos, que fueron tantos y tan ricos, que los padres de la desposada se tuvieron por más que dichosos en haber acertado contan buen yerno, para remedio suyo y de su hija. La niña estaba asombrada de ver tantas galas, a causa que las que ella en su vida se había puesto no pasaban de una saya de raja y una ropilla de tafetán.

La segunda señal que dio Filipo fue no querer juntarse con su esposa hasta tenerla puesta casa aparte, la cual aderezó en esta forma: compró una en doce mil ducados, en un barrio principal de laciudad, que tenía agua de pie y jardín con muchos naranjos; cerró todas las ventanas que miraban a la calle y dioles vista al cielo, y lo mismo hizo de todas las otras de casa. En el portal de la calle, que en Sevilla llaman casapuerta, hizo una caballeriza para una mula, y encima della un pajar y apartamiento donde estuviese el que había de curar della, que fue un negro viejo y eunuco; levantó...
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