Semillas de fe

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Semillas de Fe – Valerie Watrous BLIZZARD ENTERTAINMENT

Semillas de Fe
Valerie Watrous

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Semillas de Fe – Valerie Watrous

Podría haber estado dormida. Los rasgos de la elfa de la noche se encontraban perfectamente relajados salvo por su boca; fruncida como si sus sueños no fuesen placenteros. Su cuerpo estaba intacto, casi sin lesiones, a diferencia de muchos otros que había vistoen los últimos días. Tyrande Whisperwind se arrodilló a un lado del cadáver para examinarlo más de cerca. Había laminarias ensangrentadas en el cabello de la mujer muerta. Ésta hedía a mar y a descomposición lenta, era claro que llevaba varios días así. Probablemente fue una de las primeras víctimas del cataclismo, arrastrada por la corriente. Ninguna sacerdotisa de Elune podría traerla devuelta. —¡Tyrande! —La alta sacerdotisa levantó la cabeza cuando la voz de Merende, una de sus confidentes más cercanas, surcó el aire. Al mirar hacia la costa que rodeaba a la Aldea Rut’theran, encontró a Merende intentando reconfortar a una sacerdotisa más joven, quien sollozaba contra su blanca toga. Al caminar hacia ellas, Tyrande entendió la razón. Se encontraban frente al cuerpo magullado de unajoven elfa de la noche. —Su hermana, —dijo Merende en tono suave mientras señalaba a la desconsolada sacerdotisa. Tyrande asintió e hizo un gesto para que se alejaran. Una vez que la zona estuvo libre, su mirada regresó al cuerpo y de inmediato supo que no había esperanza. Los miembros se encontraban torcidos en ángulos escalofriantes y su sangre había escapado por las heridas, sin embargo, loselfos de la noche no abandonan a sus muertos. Limpiarían el cadáver, ocultarían las heridas y colocarían las articulaciones en su sitio antes de enviarla de vuelta a la tierra. Tyrande se agachó y limpió el lodo del rostro de la joven, susurrando oraciones para que la diosa de la luna guiara su espíritu y aliviara el dolor de su hermana. La tierra se deslizó, revelando piel de color violeta claroy olas de cabello azul oscuro. Los ojos con forma de almendra seguían abiertos y miraban fijamente el cielo nublado. Era un rostro muy similar a uno que había visto hace ya miles de años. Tyrande cerró con fuerza los ojos ante el advenimiento de las lágrimas. Shandris… si tan solo supiera algo de ti…

*** —¿Qué tan lejos pudiste viajar, Morthis? —Preguntó Malfurion Stormrage, extendiendo unataza de sidra caliente al explorador. El elfo de la noche bebió agradecido y suprimió un escalofrío. Se encontraba empapado después del patrullaje, pero su comodidad podía esperar hasta que comunicara lo que había descubierto. Los dos druidas se refugiaron en la habitación más alta del Enclave Cenarion.

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Semillas de Fe – Valerie Watrous

—Los vientos eran terribles. Sólo pude llegar hastala Atalaya de Maestra, donde había reportes de Astranaar y Feralas. —El explorador tomó asiento en una de las bancas de madera de la cámara, mirando nerviosamente el modo en que las ramas de los árboles de Darnassus se agitaban afuera. —¿Astranaar aún se encuentra en pie? —La voz de Malfurion denotaba gran alivio. Había estado coordinando patrullas de exploración durante días, pero la mitad delos druidas ni siquiera podían llegar a la península pese a sus mejores esfuerzos. Las noticias escaseaban y muchos temían lo peor. —Sí, continúa en pie al igual que Punta Nijel, pero los asentamientos costeros no han corrido con la misma suerte. —¿Qué quieres decir? La Costa Oscura se encuentra inaccesible. Ninguno de los druidas que fueron enviados ahí han regresado. —La voz del explorador sequebró a causa del pesar. Algunos de sus amigos figuraban entre los desaparecidos. —Tuve que hacer un rodeo grande para evitar quedar atrapado en el vendaval. —¿Qué hay de la Fortaleza Lunapluma? —Inquirió Malfurion. Poco después, la delgada figura de Tyrande apareció en la puerta de la habitación. —¿Lunapluma? —Morthis miró al archidruida, como si no estuviera seguro de si debía continuar. —Los...
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