Ser diferente, rebelarse y resistir en colombia: una cuestión de vida.

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 20 (4771 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 9 de noviembre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
SER DIFERENTE, REBELARSE Y RESISTIR EN COLOMBIA:
UNA CUESTIÓN DE VIDA.

“No basta con ser joven. Es preciso
Estar borracho de juventud.
Con todas sus consecuencias.
Alejandro Casona

“La muerte incesante se ensaña con aquellos que por nuestras calles aún se atreven a soñar... el silencio no es la opción, porque la utopía siga viviendo...”[1] así comienza un artículo publicado enIndymedia Colombia, Centro de Medios Independientes de Colombia, tras el asesinato de Colacho[2], un joven comprometido por el barrio, la comuna 13, por la música, la No-violencia, la vida; que convirtió su permanencia en este mundo en ejemplo, siendo un desestabilizador del Poder que busca controlar los cuerpos, normalizar, judicializar o desaparecer la diferencia; realizando desde la música y el bailesu lucha, llevando una vida distinta a la programada para todos, haciéndose libre en cada estrofa de sus liricas.

Forma de vida que exaspera a los que viven bajo la lógica de la muerte que terminan cobrando la irreverencia, la que Colacho pago con su vida, por atreverse a construir una ciudad distinta, llenándola de nuevos significados, por comprometer el status quo de Colombia, laorgullosamente llamada por la elite la democracia más antigua de Suramérica y la de Medellín, la imparable, la pujante, la moderna, desarrollada en sus obras de concreto, desde sus cimientos, de desigualdades y exclusión o ¿incluyente?, para ser la mejor esquina de América.

Castigo contra la rebeldía, la misma receta de muerte y de desaparición que ejercen los poderosos, con auspicio del Estado o desdeél, ensañándose contra los que luchan por un mundo mejor, más digno e igualitario; por sentir amenazado un mundo que creen les pertenece y que pronto nunca les será más, ni en sus recuerdos, porque estos soñadores se materializaran en los miles de jóvenes que siguen sus pasos en las periferias, que bajaran a destruir piedra sobre piedra desde donde miran y ordenan los vigilantes, los verdugos.Colombia está llena de soñadores como Colacho, de personas con sueños de una mejor vida para todos, utópicos por naturaleza, guerreros por la vida y de la vida; soñadores que al igual que él son suprimidos de la realidad; luchadores incansables que actuaron en la tragedia histórica del país con sus banderas de paz; Vecinos, amigos, hermanos, padres y madres con los cuales se construyo el estandartede este “País-Nación-Estado”, con sus retazos de piel y huesos, heridas, lamentos, tierras prometidas, cultivos autóctonos, trabajo y sudor, con las desigualdades, injusticias, padecidas por los diferentes, los rebeldes, los que resisten a diario para seguir trabajando, sonriendo y amando. En nuestro país a diario se vulnera la vida, rizomas de muertes y de poder campean por nuestro territoriodonde va haciendo metástasis con su aprobación, donde se naturaliza, introyecta y justifica con causas inexistentes; situación que va formando una sociedad cancerígena, peligrosa, individualista, acondicionada para el neoliberalismo. Pero hay una intensión perversa, políticamente pensada que viaja en el tiempo, que se adhiere entre las causas de estos asesinatos y es que se ha silenciado aladversario o detractor, apagado su chispa creativa, su capacidad de proponer, rompiendo la propagación de sus historias de vida para que no viajen en el viento y se conviertan en huracán, dejando un país de memorias cercenadas e historias inconclusas.

De esta forma podríamos registrar que en Colombia desde “1830 a 1903, tuvieron lugar, 9 grandes guerras civiles generales; 14 guerras civiles locales;2 guerras internacionales, ambas con el Ecuador; 3 golpes de cuartel, incluyendo el de Panamá; 1 conspiración fracasada; que hacen en total 29 calamidades públicas”[3]; luego en el siglo XX se presentaron hechos como el conflicto amazónico provocado por “la invasión de un grupo de civiles peruanos el 1º de septiembre de 1932 cuando se tomó el puerto de Leticia y destituyó a las autoridades...
tracking img