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Los entes y el Ser. Metafísica.
Por Santiago Fernández Burillo
“Poca filosofía, inclina la mente al ateísmo;
profundizar en la filosofía lleva la mente a Dios”
(Francis Bacon)
I. La apertura humana a la trascendencia

Una aproximación

Dios es el tema más humano. Nadie ha negado nunca el interés del hombre por Dios; lo que ha sido tema de discusión es si Dios se interesa del mismomodo por el hombre. Los enterramientos humanos de Neandertal (150-30.000 años a. de C.) suelen aparecer como acostados: la cabeza sobre una piedra, mirando a poniente. El mito egipcio de Osiris situaba también en occidente, más allá de donde se pone el sol, el lugar de la vida perdurable. Multitud de hechos –arqueológicos, literarios, artísticos– muestran que la mente va a la trascendencia como labrújula al norte. Esa orientación precedió a la filosofía griega. Me parece muy sugestiva la imagen de la flor de loto, en el arte del Egipto antiguo, de la India y el budismo. El hindú ve en esa flor una imagen: su raíz en el negro limo, el tallo sube a través del agua, las hojas respiran aire y la flor se abre al sol; imagen de un despertar hacia el Principio de la vida. No hay duda de que el másgrande y apasionante asunto humano es Dios. En eso están de acuerdo hasta los ateos. La discrepancia aparece en la interpretación del hecho. Para unos, el Ser supremo sería una proyección del pensamiento y anhelo humanos; para otros, es la cima del misterio, pero explica la pasión de infinito que late en el hombre: como el imán mueve al hierro, así Dios atrae hasta el infinito la mente y elcorazón finitos.
A veces se oye decir que Dios existe para los que tienen fe. Pero eso es ver la fe como una adhesión ciega, carente de razones y de valor cognoscitivo. Si Dios fuera asequible exclusivamente por fe y ésta fuera irracional, sería un sentimiento, una decisión (digna de respeto, porque los sentimientos de los demás –especialmente si tiene gran significado “para ellos”– merecen respeto).Mas la razón no tendría nada que decir; no podría negar el fenómeno sentimental, ni afirmar que existiera el ser al que se refiere. Si Dios fuera una opción, estaría para siempre fuera del ámbito racional. Tal fue la manera ordinaria de plantear el asunto entre los ilustrados del s. XVIII: «Si Dios no existiera, sería preciso inventarlo», se dijo. Pero eso es una forma de relegar a Dios alterritorio de las fantasías, de hacerlo inoperante en la vida social, porque lo hace irracional en la privada. Si Dios fuera un asunto emocional, su actualidad sería inconstante para quienes creen en Él. El estado de ánimo ¡es tan cambiante! Si Dios fuera incierto para sus partidarios, los no-partidarios (también dignos de respeto) no tendrían ningún motivo para tomarlo en cuenta a la hora de trazar laslíneas maestras de la cultura y de la convivencia. Dios quedaría como una idea del pasado.

La fe y la razón

Parvus error in principio magnus est in fine. «Un error pequeño en el principio se convierte en grande al final», escribe Tomás de Aquino, citando a Aristóteles (Cf. De ente et essentia, Prólogo); un error en el inicio de una argumentación se hace mayor a medida que se avanza, crece comobola de nieve que rueda. El discurso anterior estaría bien, si fuera cierto que de Dios lo único que tenemos es una fe sentimental. Se trata, por el contrario, de un doble error inicial: 1º, que sólo se lo conozca por la fe, y 2º, que la fe sea credulidad, afectividad sin razones.
En primer lugar, filósofos paganos, judíos, cristianos, musulmanes, etc., han expuesto argumentos, a lo largo de lossiglos, para demostrar la existencia de Dios. Luego no es mera creencia sentimental. Hay razones.
En segundo lugar, los hombres de ciencia, antiguos y modernos, reconocen que la ciencia está limitada, por su propio método, a un sector de la realidad, mientras la razón pide una causa para la existencia de todo ser y para el orden universal. No es una creencia anti-científica.
En tercer...
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