Sobre el discurso del silencio

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Sobre el discurso del silencio
“la pintura es poesía silenciosa y la poesía es pintura que habla”
Simónides
Plutarco. Moralia (Obras Morales y de Costumbres) "Cuestiones romanas, cuestiones griegas hasta sobre si los atenienses fueron mas ilustres en guerra o en sabiduría"

“¿Sabemos o atendemos a la esencia del origen o solo
apelamos, en nuestra actitud hacia el arte, al conocimientoculto del pasado?”
“… el enigma que es el arte mismo…”
“Los ojos son testigos más exactos que los oídos.”
“…de la vista de lo que nace a la contemplación de lo que es, hasta que pueda fijar la mirada en lo más luminoso que hay en el ser mismo, es decir, según nuestra doctrina, en el bien”
“¡Tiresias! Esas cosasdecretáronlas sin duda los propios dioses”

INTROITO

Escribía con ardor iconoclasta, allá en la pubertad de la Santa Madre Iglesia, Claudio de Turín, una acalorada descripción de la destrucción de imágenes de las iglesias de la ciudad. De donde extraigo este irascible fragmento: “…Pero el error aquí y allí es el mismo (…) las obras de la mano de Dios – los seres vivos – no deben ser adoradas nise les debe dar culto. ¡Cuánto menos deben serlo las obras de la mano del hombre!”…

…¡Cuán equivocado estaba este esbirro!

Hacia la década de los ochenta, en la segunda mitad, no ejercía el azar mayor influencia sobre las oportunidades de un niño común y silvestre para toparse con la ahora casi extinta raza de los mal llamados “picapedreros”. Citadinos catanos entre los 55 y 65 abriles,tocados con boinas de paño inglés y anillo de oro en el anular derecho, pulcramente vestidos a pesar de su cita semanal con la ducha, ebrios de tangos, boleros, chicha y cerveza, y viejamente adoloridos por una guerra vieja de colores primarios. Caballeros de rancio abolengo y rancio carácter eran antes que nada artistas. Escultores de piedra y mármol, producían, según la demanda, lápidas a granelcon epitafios tallados en bajorrelieve de letras gótica o cancilleresca según la elección del cliente, columnas de talla corintia y piletas para jardines de pequeños burgueses excéntricos. Pero creaban al igual, anónimas obras de arte (las llamo así) misteriosas, inconscientes… muchos de ellos se hacían llamar artesanos (por no volver a tocar el termino que he mencionado antes), quizá sinninguna humildad intrínseca intencionada, de más que muy poco de ellos estaba contaminado por aquella soberbia occidental del artista, mas bien si un orgullo distinto, pero para mi, completamente inefable. El caso es que no se sentían ni creían artistas. Nada que ver con un dandi criollo, con un José Asunción Silva. Ninguno de ellos leyó a Baudelaire, viajó a Paris o a Florencia, ni era tema deconversación entre cervezas los avatares del arte representativo o figurativo. No se sentían desdichados más que cuando sonaba un tango triste (resulta redundante aquello) o escaseaba el dinero; y era muy común encontrarlos borrachos.

Eran artistas porque creaban obras de arte. ¿Que más argumentos se pueden dar? La crítica tiene más de método que de talento.

Además, estos talentosos contabancon el ingrediente mágico del artista, resultaban patéticos e hipersensibles. Amantes de lo natural, describían conmovidos y elocuentes la caída del agua de una cascada o la totalidad de un ave que de suerte encontraron en un popular paseo de hoya en medio de pola, sancocho, niños y esposas con sobrepeso. Y ¿qué decir del cuerpo de una niña mágica y surrealista de 14 años? Uno de ellos era famosopor esculpir cuerpos desnudos de campesinas ibaguereñas (Solo Dios sabe donde descansarán esos regalos) Por otro lado, para estar más en contexto académico, diré que no resultaban ignorantes al hablar de la obra de Miguel Ángel, de Bernini o de un Giuseppe Sanmartino, quienes, entre otros tantos, figuraban como referentes e inspiradores. Entre otras cosas, Recuerdo que uno de ellos, mi abuelo,...
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