Sobre la libertad de credo

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Javier Antón Ruiz - Sobre la libertad de credo

Ese “laicismo agresivo” que a modo de coscorrón nos ha soltado el Papa en su última visita, debería haber sido viento fresco en nuestras calles hace más de 30 años, cuando en este país nos dimos una Constitución como base de convivencia de la entonces joven democracia. En esta ley fundamental, al tiempo que se declara la libertad de culto, seexplicita bien clarito que “ninguna confesión tendrá carácter estatal” lo que implica, entre otras cosas, que todo edificio público (colegios, juzgados, hospitales,...) no debe distinguirse por mostrar ningún símbolo religioso; otra cosa es, naturalmente, los edificios privados de cualquier naturaleza donde, siempre dentro de la ley, pueden lucir crucifijos, medias lunas, estrellas de David o Budasorondos, así como los edificios históricos donde ya luzca simbología de algún tipo, pues el laicismo debe ser integrador y no ir en detrimento de nada, y tampoco del patrimonio histórico-cultural.

Veámoslo desde otro punto de vista, el de un Estado que, aunque aconfesional, permitiera la presencia de símbolos religiosos en edificios públicos para, por ejemplo, hacer patente la diversidad de susociedad: en este caso, algo absurdo ciertamente, junto al crucifijo mayoritario de cristianos (porque no sólo es símbolo de católicos, también de ortodoxos y protestantes en todas y cada una de sus ortodoxias y heterodoxias) tendrían que aparecer los otros citados antes. Para no herir sensibilidades y rizando más el rizo, el tamaño de estos podría ser proporcional al porcentaje de fieles de cadauna de estas confesiones en nuestra sociedad. Ya lo dije antes: absurdo.

Es cierto, no obstante, que, como en otros espinosos asuntos, la Constitución parece en ocasiones no ponerse de acuerdo consigo misma; en concreto, proclama que los poderes públicos facilitarán, entre otras cosas, “la formación religiosa en centros docentes públicos”, por lo que se entiende que si los alumnos recibenalguna asignatura de carácter religioso, de algún modo los símbolos religiosos aparecerán en el aula. De nuevo sin embargo hay que hacer una lectura atenta porque, a pesar de hablar de “formación religiosa”, no se cita la católica en detrimento de otras.

Volvamos a la reciente visita de Benedicto XVI y a sus palabras. La figura del Papa para los no católicos carece de todos los dogmas que rodean asu figura como Vicario de Cristo: no es una autoridad moral, sino meramente un jefe de Estado, como lo es el rey Mohammed VI o Barack Obama. No obstante, el Papa ha venido a España en visita apostólica, es decir, como Sumo Pontífice de la Iglesia católica (entonces, ¿por qué le reciben y acompañan representantes del Estado español, y no solamente de la jerarquía católica española?) pero suscríticas al laicismo de la sociedad española, efectivamente, los lanza hacia los no católicos (soslayemos el hecho de que compare la situación actual con la de los años inmediatamente anteriores a la Guerra Civil, por exagerada y porque parecía que eran otros los que usaban lo de la “memoria histórica” como trampantojo).

Ahora imaginemos a otro líder religioso que, visitándonos, se le ocurriese lanzarcríticas al laicismo de los que no son sus fieles por lo que parece que perjudica a los que sí lo son; de nuevo por ejemplo Mohammed VI, el “hermano” de nuestro rey -al que supera porque además de rey es figura religiosa como el Papa, pues es el “Príncipe de los Creyentes”- y que como tal criticara ese “laicismo agresivo” que parece haber surgido para devorar creyentes (imagino que ese desdén otemor hacia lo laico será compartido por todas las religiones): ¿cómo interpretaría la generalidad de la sociedad española esta regañina (recordemos de nuevo que el Papa no critica el laicismo propio en el que viven los católicos españoles, sino el de la sociedad española en general por acosar a los católicos)? No alcanzo, ni quiero, a imaginar los reproches que recibiría, de modo lógico por...
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