Solo tuya

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Elizabeth Lowell

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Serie Oeste, 01


Sólo Suya








Serie Oeste
De
Elizabeth Lowell








[pic]Sólo suya
Editorial: Nefer
Formato: Bolsillo, Rústica
Fecha de publicación: Noviembre del 2006

 
Willow Moran se ha quedado completamente sola después de la devastación causada por la Guerra de Secesión. Huye con lo poco que queda de susposesiones hacia El Oeste. Allí, su hermano Matthew busca oro en las Montañas Rocosas. Para llegar hasta él, Willow contrata a Caleb Black, antiguo explorador del ejercito.

Juntos emprenden un duro viaje plagado de peligros en el que Willow no puede evitar enamorarse perdidamente de Caleb. Sabe que el orgulloso hombre es su destino y se entrega a él con una pasión sin límites.
Lo que ella desconocees que Caleb la está utilizando en su venganza personal contra Matthew. Ha jurado matarlo por ser el causante de la seducción y muerte de Rebecca, su propia hermana.

Pero Willow despierta una necesidad tan feroz en Caleb, que será capaz de derrotar al mismo diablo para hacerla suya.

Es un hombre desgarrado entre el deber y el amor, porque sabe que en cuanto lleve a cabo su venganza, perderá aWillow. Además, él también ha seducido a la inocente hermana de su enemigo.

OJO POR OJO. HERMANA POR HERMANA.



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Capítulo 1

El peligro parecía formar parte de aquel hombre.
Moreno, fuerte y con semblante sombrío, llenaba la entrada del hotel, y un poder apenas reprimido irradiaba de su quietud. Al avanzar, el movimiento de sus músculos recordó más a undepredador que a un caballero.
Dios mío, pensó Willow Moran al observar que aquel hombre avanzaba a grandes pasos hacia ella a través del vestíbulo del recién construido Hotel Denver Queen. No puede tratarse de Caleb Black, el íntegro militar que el señor Edwards encontró para que me llevara hasta mi hermano.
La súbita desilusión de Willow no se evidenció en sus ojos color avellana o en supostura. No retrocedió ni un centímetro a pesar del súbito y frenético palpitar de su corazón. La Guerra de Secesión le había enseñado que cuando una mujer no podía correr o esconderse, debía quedarse en su sitio con tanta dignidad como pudiera…, además de ocultar una derringer de dos tiros en un bolsillo especial de su falda.
Saber que contaba con el frío peso del acero yaciendo entre los sedosospliegues reconfortó a Willow, igual que lo había hecho tantas veces en el pasado. Sosteniendo la pequeña arma, miró al desconocido moreno que se acercaba. Lo que vio de él a corta distancia no la tranquilizó en absoluto. Bajo la sombra del negro sombrero de alas anchas, una helada inteligencia observaba el mundo con ojos del color del whisky.
—¿Señora Moran?
Su voz era tan intensamentemasculina como la barba incipiente y el bigote que, en vez de desdibujar, acentuaban las fuertes facciones de su rostro. Sin embargo, no era una voz áspera. Era profunda, suave, potente, como un río de medianoche fluyendo hacia un mar invisible. Una mujer podría ahogarse en esa oscura voz, en esos ojos leonados, en el poder que se agitaba debajo de la controlada superficie del hombre.
—Sí,soy la señori… eh, la señora Moran —dijo Willow, sintiendo una oleada de calor enrojecer sus pómulos mientras pronunciaba la mentira. Su apellido sí era Moran, pero no estaba casada—. ¿Viene usted a llevarme hasta el señor Black?
La voz de Willow sonó demasiado ronca, jadeante, pero no pudo evitarlo. Ya era difícil intentar que el aire pasara a través de la repentina estrechez de su garganta,cuando el impacto masculino del desconocido se derramó sobre ella en una marea oscura, apremiante.
—Yo soy Caleb Black.
Willow se obligó a sonreír.
—Perdón, no lo he reconocido. Por la descripción del señor Edwards, esperaba a un caballero algo mayor. ¿Está él con usted?
Hubo un énfasis apenas perceptible en la palabra «caballero» que la mayoría de los hombres no hubieran...
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