Taller del manual de carreño

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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular para la Defensa

U.N.E.F.A

Núcleo Caracas. Coordinación externa C.U.C Los Cedros

Alumna:

Lisbeth Macuare

C.I: 16.031.981Sección 5

Caracas, Noviembre del 2009

DEBERES MORALES DEL HOMBRE

DE LOS DEBERES PARA CON DIOS

En los deberes para con Dios se encuentran refundidos todos los deberes sociales y todas las prescripciones de la moral; así es que el modelo de todas las virtudes, el padre más amoroso, el hijo más obediente, el esposo más fiel, el ciudadano más útil a su patria...
Y a la verdad, ¿cuál es la leyhumana, cuál el principio, cuál la regla que encamine a los hombres al bien y los aparte del mal, que no tenga su origen en los Mandamientos de Dios, en esa ley de las leyes, tan sublime y completa cuanto sencilla y breve? ¿Dónde hay nada más conforme con el orden que debe reinar en las naciones y en las familias, con los dictados de la justicia, con los generosos impulsos de la caridad y la noblebeneficencia, y con todo lo que contribuye a la felicidad del hombre sobre la tierra, que los principios contenidos en la ley evangélica? Nosotros satisfacemos el sagrado deber de la obediencia a
Dios guardando fielmente sus leyes, y las que nuestra Santa Iglesia ha dictado en el uso legítimo de la divina delegación que ejerce; y es éste al mismo tiempo, el medio más eficaz y más directo paraobrar en favor de nuestro bienestar en este mundo, y de la felicidad que nos espera en el seno de la gloria celestial.

Pero no es esto todo: los deberes de que tratamos no se circunscriben a nuestras relaciones internas con la Divinidad. El corazón humano, esencialmente comunicativo, siente una inclinación invencible a expresar sus afectos por signos y demostraciones exteriores.

Debemos, pues,manifestar a Dios nuestro amor, nuestra gratitud y nuestra adoración, con actos públicos que, al mismo tiempo que satisfagan nuestro corazón, sirvan de un saludable ejemplo a los que nos observan. Y como es el templo la casa del Señor, y el lugar destinado a rendirle nuestros homenajes, procuremos visitarlo con la posible frecuencia, manifestando siempre en él toda la devoción y todo elrecogimiento que inspira tan sagrado recinto.

Los sacerdotes, ministros de Dios sobre la tierra, tienen la alta misión de mantener el culto divino y de conducir nuestras almas por el camino de la felicidad eterna. Tan elevado carácter nos impone el deber de respetarlos y honrarlos, oyendo siempre con interés y docilidad los consejos con que nos favorecen, cuando en nombre de su divino maestro y endesempeño de su augusto ministerio nos dirige su voz de caridad y de consuelo. Grande es sin duda la falta en que incurrimos al ofender a nuestros prójimos, sean éstos quienes fueren; pero todavía es mucho más grave ante los ojos de Dios la ofensa dirigida al sacerdote, pues con ella hacemos injuria a la Divinidad, que le ha investido con atributos sagrados y le ha hecho su representante en este mundo.Concluyamos, pues, el capítulo de los deberes para con Dios, recomendando el respeto a los sacerdotes, como una manifestación de nuestro respeto a Dios mismo, y como un signo inequívoco de una buena educación moral, y religiosa.

DE LOS DEBERES PARA CON LA SOCIEDAD

Deberes para con nuestros padres

Cuando pensamos en el amor de una madre, en vano buscamos las palabras con que pudiera pintarsedignamente este afecto incomprensible, de extensión infinita, de intensidad inexplicable, de inspiración divina; y tenemos que remontarnos en alas del más puro entusiasmo hasta encontrar a María al pie de la cruz, ofreciendo en medio de aquella sangrienta escena el cuadro más perfecto y más patético del amor materno. ¡ Sí!, allí está representado este sentimiento como él es, allí está...
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