Ted kennedy, el adolescente que se sobrepuso a sí mismo

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TED KENNEDY, EL ADOLESCENTE QUE SE SOBREPUSO A SÍ MISMO

David Alberto Campos Vargas, MD*

“Because of the mistakes of his youth, Ted Kennedy felt he had something to prove in the Senate. And we´re all better off as a result”
Courtney Martin, The Imperfection and Redemption of Ted Kennedy

“Sé que he sido un hombre imperfecto, pero he tratado de enderezar el camino (…) Aunque misdebilidades me hicieron fallar, nunca dejé de creer”
Edward Moore Kennedy, carta al Papa Benedicto XVI

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Edward Kennedy fue siempre un abanderado de la democracia, la equidad social y la justicia. Por eso batalló, durante años, por un sistema de salud y pensiones digno, por la defensa de los ideales liberales y reformistas (claramente influenciado por sus hermanos John y Robert, también grandesestadistas), por la construcción de una sociedad igualitaria. Todas sus grandes gestas, libradas en el Senado de los Estados Unidos de América, configuran una biografía interesante.

El objetivo de este ensayo no fue indagar en la vida del adulto, el guerrero canoso y noble que, pese a sus años y su enfermedad, trabajó hasta el final en pro de los derechos de los inmigrantes y los menosfavorecidos en su nación. Se han escrito ya textos excelentes al respecto (de Edward Moore Kennedy, el adulto). Pero de Teddy Kennedy, el adolescente, no se ha escrito aún lo suficiente. Mi deseo fue ahondar entonces en el joven Ted, el goloso y a veces perezoso chicuelo al que se le reprendía por no “estar a la altura” (afán que motivaría una de las carreras políticas más prolíficas de la Historia, comopretendo mostrarle al lector), en el hermano menor que sobrellevó en su juventud el drama de estar avasallado por las exitosas carreras de sus familiares, en el “Benjamín” de un clan competitivo, ambicioso y exigente, para aproximarme a una comprensión del hombre.

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Esta labor implicó varios desafíos. Primero, no soy un historiador profesional. Si bien he escrito ya algunos artículos yensayos históricos, estoy lejos de ser una autoridad en el tema. Pero ruego al lector que no me desacredite de antemano. Como psiquiatra acaso pude aportar algo con respecto al psiquismo del protagonista: una mirada humana, acaso más completa que la simple narración de sus datos biográficos. Algo más allá del mero personaje histórico.

Otro desafío consistió en no caer en la tentación de ver a EdwardKennedy como un simple continuador de la obra de su hermano John (y considerarlo sólo un heredero de sus grandezas y debilidades), o un émulo de su hermano Robert como senador. Muchos académicos han incurrido en este error. He subsanado esta dificultad empeñándome en una búsqueda esmerada y diligente, de fuentes diversas, entre ellas lo escrito y dicho por el propio Edward. Fuentes que dan “alCésar lo que es del César” y no eclipsan su figura.

Un tercer desafío, acaso el más grande de todos, fue el tratar de ser objetivo. Fue una especie de reto personal. Admiro al senador Kennedy y creo que su legado político y jurídico perdurará por décadas, no sólo en Estados Unidos, sino en toda América. He escuchado o leído buena parte de sus discursos, entrevistas y escritos. Su trabajo meinspira el mismo cariño que siento por la obra de Bolívar o Galán. ¿Se pudo ser objetivo ante una figura que despierta tantos sentimientos? No sé hasta dónde, pero lo intenté. ¿Se pudo producir un trabajo fecundo? Sin duda alguna. Aún desde mi subjetividad (y yo pregunto: ¿acaso existe alguien que no escriba desde su subjetividad, desde su vivencia de los hechos?, ¿puede alguien ser tan arrogante comopara proclamarse 100% objetivo, imparcial y veraz?) pretendo ofrecerle al lector un trabajo serio, concienzudo y bien hecho.

Siempre me ha parecido que los que escriben con odio hacia el protagonista incurren en el mismo error de los que escriben para endiosarlos: el sesgo. La idealización es tan peligrosa como el desprecio. Por ende, no estoy sesgado por el amarillismo de los diarios de...
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