Tejidos animales

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-medidas proteccionista de economía chilena
1- El Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica, también conocido como el Acuerdo P4, es un tratado de libre comercio entre Brunéi, Chile, Nueva Zelanda y Singapur. Fue firmado el 3 de junio de 2005 y entró en vigencia el 1 de enero de 2006
El propósito del acuerdo es eliminar el 90 por ciento de los aranceles entre los paísesmiembros el 1 de enero de 2006 y reducirlos todos antes del año 2015

2- la regla de ahorro fiscal

Cariños de familia
[Cuento. Texto completo]
Guy de Maupassant
El tranvía de Neuilly había dejado atrás la puerta Maillot y corría en línea recta a todo lo largo de la gran avenida que va a parar al Sena. La maquinilla, enganchada a su vagón, pitaba para que se apartasen de su camino, escupía suvapor, jadeaba como corredor al que falta el aliento, y sus émbolos se movían con ruidos precipitados de piernas de hierro. Caía sobre la calle el pesado calor de una tarde de verano, y, aunque no soplaba brisa alguna, ascendía del suelo un polvillo blanco, calizo, opaco, asfixiante y cálido que se pegaba a la húmeda piel, cegaba la vista, penetraba en los pulmones. La gente salía a la puerta desus casas, en busca de aire. El vagón de pasajeros tenía bajadas las ventanillas, y todas sus cortinas ondeaban, sacudidas por la rápida carrera. Eran pocas las personas que iban dentro, porque en días tan calurosos la gente prefería viajar en la imperial o en las plataformas. Iban obesas señoras de vestidos presuntuosos, burguesas de barriada que suplen la distinción de la que carecen con unatiesura inoportuna, oficinistas cansados del despacho, de caras amarillentas, cintura doblada y un hombro algo más alto que otro, del mucho trabajar encorvados sobre la mesa. La expresión intranquila y triste de sus rostros revelaba también preocupaciones domésticas, constantes apuros monetarios y viejas esperanzas definitivamente fracasadas; porque todos ellos formaban parte de ese ejército depobres hombres raídos, que vegetan económicamente en mezquinas casas de yeso, que tienen por jardín un arriate y se alzan en medio de esos campos de los alrededores de París, en los que se aprovechan los residuos de todos los pozos negros. Muy próximo a la portezuela, un hombre bajito y gordo, de cara abotagada y barriga que le caía entre las piernas, vestido todo él de negro, conversaba con otroalto y seco, de aspecto desaliñado, con un traje blanco muy sucio y un viejo panamá en la cabeza. Se expresaba el primero con lentitud, y sus titubeos daban a veces la impresión de tartamudez; era el señor Caraván, y ocupaba el cargo de oficial primero en el Ministerio de Marina. El otro había sido antaño oficial de Sanidad a bordo de un barco mercante, y acabó estableciéndose en la plazoleta deCourbevoie, en donde ejercitaba sobre la desgraciada población los inseguros conocimientos de medicina que había recogido en su vida aventurera. Llamábase Chenet, y se hacía llamar doctor. Corrían malas lenguas sobre su moralidad. El señor Caraván llevó siempre la vida rutinaria de los burócratas. Todas las mañanas, desde hacía treinta años, marchaba indefectiblemente a su despacho por el mismocamino, y se tropezaba, a la misma hora y en los mismos lugares, con las mismas caras de hombres que se dirigían a sus negocios, y por idéntico camino regresaba todas las tardes, encontrando rostros idénticos, que iba viendo envejecer. Todos los días compraba por unas monedas su periódico en la esquina del faubourg Saint-Honoré, iba luego en busca de dos panecillos, y penetraba finalmente en elMinisterio, a la manera del reo que se constituye en prisión. Una vez dentro, se dirigía con paso rápido y corazón desasosegado a su despacho, temiendo siempre encontrarse con una reprimenda motivada por cualquier posible negligencia suya. Ningún incidente vino jamás a variar la rutina monótona de su existencia, porque nada le afectaba, como no fuesen los asuntos de oficina, el escalafón y las...
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