Teologia del matrimonio

TEOLOGÍA DEL MATRIMONIO

PARTE I.- La asignatura.

PARTE II.- Concilio, Autores y opiniones.

EL MATRIMONIO

El matrimonio es una realidad humana y es signo de salvación.

El matrimonio aparece en todas las culturas y en la mayoría de ellas es monógamo, su origen natural y el de la familia viene de que realmente en el matrimonio hay una sexualidad.

Nunca, comoahora, la ciencia ha sabido tanto de amor y de sexualidad, pero nunca ha habido tanto desamor y una sexualidad tan poco humana.

¿Qué ocurre hoy en el matrimonio?

Es verdad que hay una disminución de la estabilidad matrimonial, pero también es verdad que esa estabilidad, en épocas anteriores, se ha hecho a costa de la sumisión de la mujer, que hoy trabaja y tiene autonomía eindependencia y por tanto no es la “mártir” que fue.

Influye también la prolongación de la vida, hoy a los 30 años se empieza a pensar en matrimonio, antes a los 30 ya se tenía una estabilidad, con frecuencia unos hijos y ello hacía más complicado enamoramientos pasajeros.

En esta época, hoy, aparecen “parejas de hecho”, matrimonio homosexual, disminución del número de hijos, pero comocontraste aumenta el número de adopciones.

En todo lo que acaece tiene que ver la disminución de la presión social y, cómo no, la falta de religiosidad.

Vayamos a la Historia: La Encíclica “Arcanum Divinae Sapientiae” de León XIII, sobre el Matrimonio Cristiano (10 de Febrero de 1880) dice:

“Para todos consta, venerables hermanos, cuál es el verdadero origen del matrimonio. Pues,a pesar de que los detractores de la fe cristiana traten de desconocer la doctrina constante de la Iglesia acerca de este punto y se esfuerzan ya desde tiempo por borrar la memoria de todos los siglos, no han logrado, sin embargo, ni extinguir ni siquiera debilitar la fuerza y la luz de la verdad. Recordamos cosas conocidas de todos y de que nadie duda: después que en el sexto día de la creaciónformó Dios al hombre del limo de la tierra e infundió en su rostro el aliento de vida, quiso darle una compañera, sacada admirablemente del costado de él mismo mientras dormía. Con lo cual quiso el providentísimo Dios que aquella pareja de cónyuges fuera el natural principio de todos los hombres, o sea, de donde se propagara el género humano y mediante ininterrumpidas procreaciones se conservarapor todos los tiempos. Y aquella unión del hombre y de la mujer, para responder de la mejor manera a los sapientísimos designios de Dios, manifestó desde ese mismo momento dos principalísimas propiedades, nobilísimas sobre todo y como impresas y grabadas ante sí: la unidad y la perpetuidad. Y esto lo vemos declarado y abiertamente confirmado en el Evangelio por la autoridad divina de Jesucristo,que atestiguó a los judíos y a los apóstoles que el matrimonio, por su misma institución, sólo puede verificarse entre dos, esto es, entre un hombre y una mujer; que de estos dos viene a resultar como una sola carne, y que el vínculo nupcial está tan íntima y tan fuertemente atado por la voluntad de Dios, que por nadie de los hombres puede ser desatado o roto. Se unirá (el hombre) a su esposa yserán dos en una carne. Y así no son dos, sino una carne. Por consiguiente, lo que Dios unió, el hombre no lo separe.”

En la Encíclica “Ubi Arcano” de 1922, escrita por Pío XI, ya se enseñaba que la sociedad es reflejo de la familia y que la salud del estado y la prosperidad de la sociedad no están seguras donde no lo está su fundamento, es decir, el recto orden moral del matrimonio y lafamilia.

La Encíclica “Casti Connubii” de Pío XI comienza diciendo:

“Cuán grande sea la dignidad del casto matrimonio, principalmente puede colegirse, Venerables Hermanos, de que habiendo Cristo, Señor nuestro e Hijo del Eterno Padre, tomado la carne del hombre caído, no solamente quiso incluir de un modo peculiar este principio y fundamento de la sociedad doméstica y hasta del humano...
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