Teoria general de keynes

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LA "TEORÍA GENERAL" DE KEYNES
Una visión retrospectiva
n

La inducción de este ensayo del profesor lNgou ce justifica, en primer lugar, por la importancia de todo lo que procede de la pinna del autor de The Economía o/ Ifelfarn, y en el presente eaio, adema, por las dificultades editoriales para dar formato de libro a este breve estudio. Pero la principal razón que ha movido a traer • laREVISTA OS
ECONOMÍA POLÍTICA el trabajo del profesor Pigou es su tema mis-

mo. En nuestro país, «orno en loa demás, -ex necesario que cuando se quiera aconsejar en política eronómira. siguiendo ISM directrices de Lord Kejrnes, se conozca a fondo el significado de éstas. No es ello tarea fácil, por la naturaleza del problema y por las condiciones de la obra de aquel economista. Quizá la importanciamayor del presente trabajo del profesor Pigou consista en hacer ver est* dificultad y animar al ettudio «en serio» —como él demanda— de la Teoría General, unto más cnanto que la propia interpretación del profesor Pigou paede ser objeto de algunas objeciones importantes desde el punto de vista teórico. En la versión que sigue se han sslvado tres erratas del testo ingles. Y se ha dejado al placerdel lector la traducción de loa versos de Browning, con los que el proftvwr Pigou cima su generara retrato del gran economista fallerido en 1946.

SUMARIO: I. Preámbulo.—II. El principal propósito de la Teoría General.—III. Plena ocupación.—IV. Renta, ahorro e inversión, provisión de dinero y tipo de ínteres.—V. Las fondones.—VI. La concepción fundamental (•) La edición original inglesa de esteestudio del profesor Pigou, que acaba de publicar la rasa MacMillan & Co. Ltd., de Londres, lleva el siguiente
Prefacio

Este breve libro contiene dos lecciones dadas en Cambridge en noviembre de 1949. a ¡natalicias del Special Board for Economics and Politie*, para los estudiantes más adelantados. No se dirige, pues, a lectores sin conocimientoa de teoría económica. Sin embargo, cuando elrazonamiento es esencialmente matemático ae ha traducido a palabras. Las lecciones se han impreso tal romo se dieron, salvo algunas correcciones ligeras.
A. C. P.

.

JCwig's Cotlrft, Cambridge. Mayo de 1950.

292

4. c. wcou

[R. E. P., H, 3

de Keynec. — VII. Condiciones necesarias para el equilibrio keynesiano.— VIII. El carácter del equilibrio keynesiano.—IX. Diferencias entresituaciones de equilibrio a corto plazo.—X. Diferencias en la tabla de demanda diinversión.—XI. Diferencias en la tabla dv oferta de inversión.—XII. Diferencias en la tabla de preferencia de liquidez.—XIII. Diferencias en la provisión de dinero.—XIV. Diferencias en el tipo de salario monetario.—XV. Diferencias combinadas. — XVI. Las expectativas. — XVII. El Estado y la inversión.—XVIII. Limitaciones yaportaciones del análisis de Keync*.-~XIX. Condusión.—Apéndice.

I.

PREÁMBULO

A poco de aparecer la Teoría General (1935) de Keynes hice sn critica en un artículo publicado mi Económica. Uiia parte de este artículo se refería a lo que me parecían tergiversaciones de lo escrito por otros, y ello le daba un tono polémico. Ahora década y media después, quisiera intentar una' valoración, tanobjetiva como me sea posible, de lo que esta obra contiene de aportación constructiva, dejando a un lado las muchas contribuciones secundarias que la adornan. £1 propio Keynes creía sinceramente haber conseguido una gran aportación; y un buen número de economistas, y de periodistas que escriben sobre economía, lo creen hoy también. Con frecuencia tenemos que leer sobre ala revolución keynesiana». Yen verdad que el keynesianismo, o quizá yo diría mejor el keynesianismo sin esfuerzo —porque, ¿cuántos keynesianos o, lo que es igual para el caso, cuántos antikeynesianos han estudiado en serio aquel libro?—. está en peligro de convertirse en una nueva ortodoxia. A él, con su mente siempre insatisfecha, no le hubiera agradarlo esto. Habría preferido mucho más un comentario critico.

II. EL...
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