Tiene la noche una raiz

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Asedios a la masculinidad hegemónica: a propósito de la obra de
Luis Rafael Sánchez[1]

Elena M. Martínez
Baruch College (CUNY)

“…una palabra es mucho más que una
palabra: es una toma de poder”
(“La generación o sea” L.R. Sánchez)

La literatura de Luis Rafael Sánchez confronta la construcción masculina normativa y hegemónica. Ese cuestionamiento en cuanto al génerosexual en la obra de Sánchez –porque emplaza no sólo la subjetividad masculina sino también la construcción femenina en su literatura-- es parte de una intención de revisar los postulados de la sociedad puertorriqueña. Esa tarea está ligada a la indagación sobre la identidad y la nación que comienza a partir de la década del setenta. Las obras de Luis Rafael Sánchez, Rosario Ferré, Ana Lydia Vega yEdgardo Rodríguez Juliá inauguran tendencias nuevas y anticanónicas. En años recientes las novelas Sirena Selena vestida de pena (2002) y Nuestra señora de la noche (2006) de Mayra Santos Febres continúan la tarea revisionista de sus precursores. Estas obras, a diferencia de los discursos paternalistas que tratan de eliminar la dispersión y lograr una univocidad, examinan la dispersión y lahibridez como elementos principales de la nación. El mismo Sánchez en su ensayo “Cinco problemas al escritor puertorriqueño” (1978) plantea como proyecto necesario para los escritores el reconocer un par de cosas: lo primero lo que él llama “los demonios nacionales” para así poder insistir en la crisis de su nacionalidad, y luego reconocer la modificación de su sensibilidad por la experienciacolonial. Asimismo pasa a insistir en la necesidad del reconocimiento de los lenguajes críticos y la entrada de lenguajes de la clase trabajadora junto al de la privilegiada (“Cinco problemas” 121).

En su libro Literatura y paternalismo en Puerto Rico Juan Gelpí analiza con rigor el paternalismo imbricado en la literatura canónica y la ruptura con esa tradición en la década del setenta. Sostiene queAntonio S. Pedreira y René Marqués representan respectivamente la consolidación y la crisis del discurso paternalista (Gelpí 2). Si El puertorriqueño dócil (1960) de René Marqués incide en la retórica nacionalista y paternalista, El país de cuatro pisos (1980) de José Luis González responde y replantea desde la óptica de la diversidad y la heterogeneidad, la identidad y la nación. El discursopaternalista supone una relación entre los que tienen poder y los sometidos. Explica Gelpí que supone siempre una relación jerárquica entre sujetos:

Del paternalismo habría que destacar ante todo una “topografía” peculiar que lo caracteriza: el hecho de que supone una relación jerárquica entre sujetos, uno de los cuales se constituye en “superior” al relegar al otro o a los otros a lacategoría de “subordinados”. Si el superior se coloca en una posición privilegiada es por la relación de poder que entabla con el otro, pero también porque entabla una retórica. Es paternalista quien se ve como padre y coloca a otros miembros de la sociedad en una posición inferior de niños figurados. La retórica del paternalismo a menudo remite a las relaciones familiares, y su metáfora fundamentalconsiste en equiparar a la nación con una gran familia. (Gelpí 2)

Así, la jerarquía y la homogeneización son características del paternalismo. En la retórica paternalista se tiende a homogenizar a través del ejercicio del poder. La palabra paternalista remite a un orden masculino. En ese entramado, lo masculino se reconoce como la norma y lo femenino como la alteridad. Los sujetos masculinos ejercenuna supremacía o hegemonía sobre los otros que tienen menos poder ya sean sujetos femeninos u otros hombres que no tienen los atributos que se asocian con lo masculino. La masculinidad normativa, como aclaran los sociólogos, está definida por el poder, la agresión y el énfasis en la sexualidad. La agresividad del sujeto masculino ha estado ligada a la sexualidad. Por ello, la masculinidad...
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