Touraine, los nuevos movimientos sociales

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Alain Touraine ¿Nuevos Movimientos Sociales? 1. Texto tomado del libro: ¿Cómo salir del liberalismo?. Editorial Paidos Mexicana. México, 1999. Páginas 53-80. Contrasentidos No es posible, tres años después de la gran huelga de diciembre de 1995, dirigir los instrumentos del análisis a ningún movimiento social, antiguo o nuevo, sin reflexionar previamente sobre esta movilización. No solamente enrazón de su importancia, sino porque supuso el punto de partida de cierta construcción ideológica que se desarrollaría con inusitada rapidez, teniendo en cuenta que partía de cero. Esto es algo más sorprendente y lamentable si se advierte que en ese mismo momento estaban tomando cuerpo una serie de movimientos sociales reales que, a decir verdad, se encontraban en proceso de formación desde hacíabastante tiempo. El contrasentido que señalo es doble: una percepción errónea sobre la verdadera naturaleza del movimiento huelguista de 1995 y cierta incapacidad a la hora de advertir la novedad de unos movimientos sociales en proceso de formación. Quienes veían en el apoyo masivo de la opinión pública a la huelga de diciembre de 1995 cierto signo de renovación de la lucha de clases, o incluso delespíritu de lucha sindical, tomaban sus deseos por realidades. Aunque es cierto que la opinión pública, angustiada e irritada por el nivel de desempleo y por la precariedad apoyó por esa época todas las huelgas, y ésta aún con mayor firmeza que cualquier otra, con el fin de manifestar su descontento, el verdadero sentido de la huelga de diciembre de 1995 viene dado por el agotamiento y ladescomposición de eso que Guy Groux ha llamado el bloque social, es decir, de la gestión por parte del Estado de la dinámica social, y en particular a cuanto se refiere al mundo del trabajo. Se trata de un modelo típicamente francés que ha tenido como consecuencia la excepcional debilidad de nuestros sindicatos, puesto que señala al Estado como el principal garante de un progreso social que debeincrementarse (y que en efecto se ha incrementado), sin tomar en verdadera consideración la situación económica ni la capacidad de negociación de los asalariados. Tal modelo, que siempre ha hecho triunfar a las fuerzas políticas, y sobre todo al Estado, sobre las fuerzas sociales o económicas, está agotado desde hace tiempo. De hecho, ahora el Estado no es el principal dinamizador de la economía. Ya en1981 era un espejismo pensar que las nacionalizaciones en bloque pudieran favorecer la modernización económica, pero en los años noventa, mientras las empresas francesas progresan en los mercados internacionales, resulta evidente que la acción económica del Estado ha de consistir primordialmente en administrar (cada vez peor) sus propios sectores de acción. Paralelamente, en el plano social lastareas del Estado, después de haber apostado por una política dinámica de empleo y de creer en el papel igualitario de la educación, se reducen desde hace bastante tiempo a la protección de los sectores bajo su control, a imponer al conjunto de la nación la mayor parte de los costos de jubilación del sector público y de las subvenciones a las empresas de ese sector, y a permitir, al igual que elsector privado, la penetración del trabajo temporal e interino. Un Estado como éste no se concede a la educación más que un papel secundario en la formación y en la reconversión de los asalariados, y consolida los mecanismos conservadores que sirven para el reclutamiento de las élites políticas.

Por esta razón Francia se encuentra privada casi por completo de sindicatos y gobernada por un Estadodebilitado. Desde este punto de vista, la huelga de 1995 no significó un nuevo momento de desarrollo del sindicalismo, como en seguida quedó demostrado, sino que en todo caso esa huelga sancionó el fracaso de un sistema de gestión de la economía de las relaciones laborales que desde hacía mucho tiempo se demostraba ineficaz e incluso perjudicial. Sobre todo, resquebrajó la creencia de que la...
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