Trabajo infantil bo

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  • Publicado : 30 de agosto de 2012
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Basta recorrer los mercados y algunas rotondas para apreciar que son una realidad que no se la puede negar. Entre el 25 y 32% del aporte que llega a las familias de escasos recursos viene de niños trabajadores, establece un estudio hecho en 2006 en el Cono Sur (Ecuador, Perú y Bolivia). Entonces, hay que comenzar a verlo con la importancia que tienen y hacer trabajos para que la realidad de estoschicos sea cada vez mejor, sostuvo el director de Defensa del Niño Internacional (DNI), Fernando Rivero.

La plataforma NAT, acaba de realizar un estudio sobre el aspecto social y económico de los niños, niñas y adolescentes trabajadores de Santa Cruz de la Sierra. La investigación desmitifica algunos aspectos, como el hecho de que sean niños sin familia, que no estudian e incluso relacionadoscon chicos cleferos o delincuentes. El estudio destaca el afecto a la familia que declararon sentir los NAT, aunque varios viven sólo con uno de sus progenitores, con hermanos u otros familiares. Otro aspecto revelado en las entrevistas, es que un alto porcentaje asiste a la escuela.
Otros declaran que no alcanza porque las necesidades son muchas. Sin embargo, el informe también revela algunosaspectos negativos, los mismos que deben ser una señal de alerta no sólo para las instituciones que los apoyan, sino también para las autoridades y la sociedad. Es una población en riesgo, por el solo hecho de estar en la calle, y el manejo de dinero hace que sean vulnerables a los peligros que tiene la calle.

La salud y el maltrato, junto a la ausencia de un documento que acredite suciudadanía, son los derechos más vulnerados. Los chicos por su parte, corroboran estas debilidades. Violencia y malos tratos en el trabajo (de parte de guardias de seguridad o del público), en la escuela y en el hogar, y el acceso a la salud gratuita, concentran sus mayores demandas.
Infancia y trabajo: Encuentro y desencuentro de matrices culturales del Norte y del Sur

Enunciadas así las cosas, noqueda duda de que estamos ante un tema polémico, en lo concreto, en el campo de las ciencias sociales. Pero queda también en evidencia que estamos ante una cuestión mayor si intentamos colocar el tema del mal llamado “trabajo infantil” como una expresión más de los encuentros y desencuentros de matrices culturales. Mientras el del Norte sienta sus reales en la ya tradicional tendencia a lacolonialidad del poder y del pensamiento que históricamente le ha permitido ubicarse en la superioridad, en la posición dominante y en el derecho a señalar lo que es normal y lo que no lo es, lo que es civilizado y lo que sigue en la barbarie; las culturas del Sur se esfuerzan por hacerse reconocer no sólo en el campo de la infancia trabajadora, sino en otros campos vitales, para una radical revisión de laactual división internacional del poder y del saber.
Por un lado desde contextos de países industrializados se tiende a visualizar a la sociedad y al mundo ideal como sociedades sin niños trabajadores. Esto se expresó, entre nosotros, en eslóganes y títulos de campañas como: “Por un siglo XXI sin trabajo infantil”, “Más escuelas, menos trabajo infantil”, “El lugar natural del niño es la escuela”o los afiches recientemente aparecidos en el barrio más residencial de Lima: “Sociedad con valores, sociedad sin niños, niñas y adolescentes trabajadores. Paremos juntos el trabajo infantil”. Por otro lado, en la subregión Andina, uno de los argumentos es descalificar el apelar a las culturas originarias como razón válida para no aceptar un discurso único frente a menores de edad en el trabajo.La herencia abolicionista en el discurso jurídico y normativo
La OIT, y con ella un sinnúmero de organizaciones internacionales y nacionales de todo tipo, es la heredera más calificada de lo que en la historia de la infancia trabajadora se ha concretado en el llamado abolicionismo, a imagen y semejanza de la abolición de la esclavitud. Y es que el sentido común, expresión del imaginario...
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