Tratado del arbitraje privado interno e internacional

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  • Publicado : 11 de marzo de 2011
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La obra Tratado del Arbitraje Privado Interno e Internacional de CHILLÓN MEDINA, José María , introduce al lector a una serie de reflexiones sobre la conocida lentitud de los tribunales, abarrotados de expedientes, formalismos procesales y alto índice de litigiosidad, conllevan a un descreimiento de la justicia tradicional, que ha provocado un incentivo para pensar en métodos de solución másrápidos, alternativos, al clásico del Poder Judicial. Por ello a través de su tratado, muestra una posibilidad de administrar justicia: Arbitraje Comercial, que ofrece ventajas y bondades suficientes para solucionar alternativamente los conflictos.
Sin entrar en un análisis detallado de las distintas teorías que se han planteado para explicar la naturaleza jurídica del arbitraje, que no es el objetode esta ponencia, se hará en primer lugar una síntesis de las posiciones asumidas por la doctrina, para entrar a continuación a ver como las tesis planteadas alrededor de ellas por árbitros y tribunales, y especialmente la resistencia a la posibilidad de eliminar la aplicación al arbitramento internacional de las reglas procesales del derecho interno en materias como la regulación de los centrosde arbitraje, las normas aplicables al procedimiento arbitral, la definición de la competencia del tribunal arbitral y la ejecución de laudos extranjeros, contribuyen al rezago en que nos encontramos en la materia frente a la comunidad internacional.
La ya clásica doctrina contractual o postura privatista, tiene en cuenta la voluntad de las partes al pactar el arbitramento, en cualquiera de susmodalidades de compromiso o cláusula compromisoria, y le asigna entonces al arbitramento un carácter eminentemente contractual . En su versión más radical, pregona esta postura que el compromiso y la cláusula compromisoria no son sino contratos, expresiones de la voluntad de las partes que producen efectos jurídicos, uno de los cuales, el más importante sin duda, es conferir a los árbitros unmandato para resolver las controvesias que le han señalado las partes de manera general (en la cláusula compromisoria) o particular (en el compromiso). Concluyen entonces que el arbitramento no es nada distinto de un mandato, de donde se sigue que los árbitros son mandatarios de las partes y el laudo es la ejecución del mandato por esos mandatarios.
En su concepción más moderada, la llamada teoríacontractualista parte de una premisa: la categoría de contrato del arbitraje es indiscutible pues se trata ni más ni menos de un concierto de voluntades que produce efectos jurídicos. Lo que se debe determinar entonces es a qué tipo de contrato pertenece el arbitraje y a partir de allí determinar su verdadera naturaleza. Partiendo entonces de una creativa clasificación de los contratos , se afirmaque el arbitraje pertenece a los contratos llamados de catabolismo o destrucción o de resolución, mediante los cuales las partes disuelven o resuelven sus relaciones jurídicas y establecen procedimientos para dicha resolución. En consecuencia, son contratos que involucran un procedimiento, que no un proceso, y es ese hecho, la presencia de un procedimiento como parte del contrato, lo que crea ladificultad y hace que se confunda el contrato y su procedimiento con un proceso y al árbitro con un juez.
La llamada doctrina procesalista sostiene que el arbitraje no es nada distinto de un proceso en el que el árbitro es el juez. Si bien el arbitramento surge de un acuerdo de voluntades para producir unos determinados efectos jurídicos, no es a ese acuerdo al que se debe acudir para determinarla naturaleza jurídica del arbitraje sino a la naturaleza de la función de los árbitros . Las partes pueden delegar en un tercero la decisión de sus diferencias, pero para que la decisión de ese tercero sea obligatoria, para que tenga efectos de cosa juzgada y se pueda hacer efectiva, no es suficiente el poder otorgado a los árbitros a través de un mero contrato de mandato, sino que se requiere...
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