Twilight

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CAPITULO 2

NOCHE LARGA

“Ya te extraño.”
“No necesito irme. Me puedo quedar…”
“Mmm.”
Estuvo en silencio por un largo momento, sólo el golpe de mi corazón martillando. El ritmo deshecho de nuestra respiración entrecortada, y el susurro de nuestros labios moviéndose en sincronización.
A veces era muy fácil olvidar que estaba besando a un vampiro. No porque pareciera normal o humano –nuncapodría olvidar ni por un segundo que estaba sosteniendo a alguien más ángel que humano en mis brazos- sino porque él lo hacía parecer como si no fuera nada tener sus labios contra mis labios, mi cara, mi garganta. Él afirmaba que ya tenía mucho tiempo que había pasado la tentación que mi sangre solía ser para él, que la idea de perderme le había curado cualquier deseo de ella. Pero yo sabía que elolor de mi sangre todavía le causaba dolor –todavía le quemaba su garganta como si estuviera inhalando llamas.
Abrí mis ojos y encontré los suyos abiertos, también, mirando fijamente mi cara. No tenía sentido cuando él me miraba de esa manera. Como si fuera el premio en lugar del escandaloso afortunado ganador.
Nuestras miradas se encontraron por un momento; sus ojos dorados eran tan profundosque imaginé que podía ver todo el camino a su alma. Parecía tonto que éste hecho –el de la existencia de su alma-siempre había estado en duda, incluso si él era un vampiro. Él tenía el alma más hermosa, más hermosa que su mente brillante ó su incomparable cara ó su glorioso cuerpo.
Él me volvió a mirar como si pudiera ver mi alma, también, y como si le gustara lo que veía.
Él no podía ver dentrode mi mente, sin embargo, de la manera que veía la de los demás. Quién sabe por qué –algún extraño fallo en mi cerebro que lo hacía inmune a todas las extraordinarias y atemorizantes cosas que algunos inmortales podían hacer. (Sólo mi mente era inmune; mi cuerpo todavía era un tema para los vampiros con habilidades que trabajaban de diferentes maneras que las de Edward.) Pero estaba seriamenteagradecida con el mal funcionamiento que fuera que mantenía mis pensamientos en secreto. Era simplemente muy vergonzoso considerar la alternativa.
Tire su cara hacia la mía de nuevo.
“Definitivamente me quedo,” murmuró un momento después.
“No, no. Es tu fiesta de soltero. Tienes que ir.”
Dije las palabras, pero los dedos de mi mano derecha se aferraron a su cabello bronce, la izquierdapresionaba con fuerza su espalda. Sus manos heladas acariciaron mi cara.
“Las fiestas de solteros están diseñadas para aquellos que están tristes por ver pasar sus días de solteros. No podría estar más ansioso de tener los míos detrás de mí. Así que no tiene sentido.”
“Cierto.” Respiré contra la piel fría como invierno de su garganta.
Esto era muy cercano a mi lugar feliz. Charlie durmiendo inconscienteen su cuarto, que era casi tan bueno como estar solo. Estábamos acurrucados en mi pequeña cama, entrelazados lo más posible, considerando la espesa manta en la que estaba envuelta como en un capullo. Odiaba la necesidad de la manta, pero arruinaba un poco el romance cuando mis dientes comenzaban a castañear. Charlie se daría cuenta si prendía el calentador en Agosto…
Por lo menos, si tenía queser abrigada, la camisa de Edward estaba en el piso. Nunca salí del shock de cuan perfecto su cuerpo era –blanco, frío, y pulido como el mármol. Dirigí mi mano hacia su pecho de piedra ahora, trazándolos a través de la plana superficie de su estómago, simplemente maravilloso. Un ligero escalofrío lo recorrió, y su boca encontró la mía de nuevo. Con cuidado, dejé que la punta de mi lengua presionaracontra sus labios como el vidrio, y él suspiró. Su dulce aliento pasó –frío y delicioso- sobre mi cara.
Él comenzó a apartarse –ésa era su respuesta automática cuando decidía que las cosas habían ido muy lejos, su reflejo cuando él quería sobre todo seguir. Edward había pasado la mayoría de su vida rechazando cualquier tipo de gratificación física. Sabía que era aterrador para él tratar de...
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