Una escuela organizada previene los desastres

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El Ángel Más Oscuro

-Gena Showalter-

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Ámame Hasta la Muerte

-Maggie Shayne-

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La Dama del Nilo

-Susan Krinard-

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El Ángel Más Oscuro

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-Gena Showalter-

CAPÍTULO 1

Desde lo alto de los cielos, Lysander vigilaba a su presa. Por fin. Finalmente, acabaré con esto. Su mandíbula apretada y la piel tirante. Con tensión. Con alivio.Decidido, saltó de la nube en la se había mantenido en pie, cayendo rápidamente… el viento haciendo remolinos a través de su pelo…

Cuando estuvo cerca del suelo, permitió que sus alas, largas, emplumadas y doradas, se desplegaran desde su espalda y cogieran la corriente, reduciendo su progresión.

Él era un soldado de la Única y Verdadera Deidad. Uno de la Élite de los Siete, creados antes que elmismo tiempo. Con tantos milenios como los que había vivido, había llegado a comprender que cada uno de la Élite de los Siete tenía una Tentación. Una potencial caída. Como Eva con la manzana. Cuando encontraran esa… cosa, esa abominación, felizmente la destruirían antes de que pudiera destruirlos a ellos.

Lysander había encontrado finalmente la suya.

Bianka Skyhawk.

Ella era la hija de unaArpía y un cambiante Fénix. Era una ladrona, una mentirosa y una asesina que encontraba disfrute en las tareas más viles. Peor, la sangre de Lucifer -su mayor enemigo y el señor de la mayoría de las huestes demoníacas- fluía por sus venas. Lo cual quería decir que Bianka era su enemiga.

Él vivía para destruir a sus enemigos.

Sin embargo, solo podía actuar contra ellos cuando rompían lasleyes del cielo. Para los demonios, eso incluía escapar de su férrea prisión y caminar por la tierra. Para Bianka, quien nunca había sido condenada al infierno, sería haberse envuelto con algo así. El qué, no lo sabía. Todo lo que sabía era que nunca había experimentado eso a lo que los mortales se referían como “deseo”.

Hasta Bianka.

Y a él, eso no le gustaba.

La había visto por primera vezhacía varias semanas, el pelo negro flotando a su espalda, brillantes ojos ambarinos y labios rojo sangre. Contemplándola, incapaz de apartar la mirada, una simple pregunta se había filtrado en su mente: ¿Era su perlada piel tan suave como parecía?

Olvidar el deseo. Nunca se había preguntado tal cosa acerca de nadie. Nunca había estado interesado. Pero la cuestión se había convertido en unaobsesión, descubrir la verdad, una necesidad. Y eso tenía que acabar. Ahora. En este momento.

Se lanzó justo frente suyo, pero ella no podía verle. Nadie podría. Existía en otro plano, invisible para mortales e inmortales por igual. Podría gritar y ella no le oiría. Podía caminar a través suyo y no lo sentiría. De hecho, no lo olería o sentiría de ninguna manera.

Hasta que fuese demasiadotarde.

Podría haber formado una fiera espada desde el aire y cercenarle la cabeza del cuerpo, pero no lo hizo. Como ya se había dado cuenta y aceptado, no podría matarla. Todavía. Pero no podía permitirle vagar sin trabas, tentándole, una plaga para su buen sentido. Lo cual quería decir que tendría que conformarse con encarcelarla en su casa en el cielo.

Sin embargo, esa no era una terribleexperiencia para él. Podía utilizar su tiempo juntos para enseñarle la manera correcta de vivir. Y la correcta era, por supuesto, la suya. Lo que es más, si ella no se conformaba, si finalmente cometía ese imperdonable pecado, él estaría ahí, finalmente capaz de librarse de su influencia.

Hazlo. Tómala.

Extendió la mano. Pero antes de que pudiera rodearla con sus brazos y volar con ella lejos,se dio cuenta que ya no estaba sola. Frunció el ceño, dejando caer los brazos a los lados. No quería un testigo de los hechos.

—El mejor día de todos —gritó Bianka a los cielos, extendiendo los brazos y girando. Dos botellas de champan estaban en sus manos y volaron de su agarre, estrellándose de golpe en las montañas heladas de Alaska que la rodeaban. Se detuvo, tambaleándose, riendo—. Oupss....
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