Una historia

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Naufragios reales e imaginarios

El hundimiento del Crucero General Belgrano
Los siguientes fragmentos son relatos sobre el naufragio del Crucero Gral. Belgrano, hundido durante la Guerra de Malvinas, el 2 de mayo de 1982, bombardeado por un submarino británico. Estos testimonios fueron extraídos de un periódico publicado por ex combatientes en esa guerra.
“Ya me iba a tomar mate con mitermo cuando sentí un disparo seco, como una pistola con silenciador, y automáticamente se cortó la luz. El buque se paró y después de un corcoveo se inclinó. El viento de estribor lo llevaba más rápido, estaba todo oscuro y había humo. Volví a mi puesto, abrí el bolso, saqué la parca y me la puse. Agarré la linterna y me fui al puesto que tenía en proa, al lugar de la balsa para abandono delbuque. Empezamos a cortar las fajas de las balsas y bajarlas a cubierta, y a tirarlas al agua. Todo sucedió en 45 minutos”.
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“No hubo pánico, pese a que mucha gente quemada salió a cubierta. Todo se hizo como si fuera un zafarrancho de rutina, ordenadamente. Al pasar lista en nuestra balsa, faltaba gente: esa gente quedó allá abajo. Estuvimos en la balsa desde las 4:30 de la tarde hastael otro día a la misma hora. Yo soy suboficial primero de operaciones, de modo que sabía cuál era el procedimiento de búsqueda y rescate y les explicaba a los demás. Les decía que al otro día, entre las ocho y las doce de la mañana, nosotros íbamos a ser rescatados [...] y a la una de la tarde siguiente sentí un ruido de avión y grité: ¡Dios! [...] Cuando vi pasar el avión ordené lanzar la bengala.Volvió y cuando lo tuvimos bien de frente lanzamos otra. El avión “aleteó” y nos hizo un círculo, avisándonos que nos había visto. A partir de ese momento todos se pusieron a gritar, ya era otra cosa.”

* * * * *

“Yo estaba en el dormitorio del segundo piso. Se escucharon dos explosiones prácticamente una al lado de la otra. Eran las cuatro menos cinco de la tarde del domingo 2. Agarré misalvavidas y empecé a correr para arriba. Nadie sabía qué había pasado. Por suerte estaba vestido. Cuando llegué a cubierta empezamos a desarmar las balsas y preparar todo para tirarlas al agua. El primer impacto fue decisivo. No había tiempo que perder. Era terrible. Yo me tiré de unos diez metros y cuando llegué a la balsa ya se había tirado otro de mis compañeros. Nuestra balsa no quedó amarradaal buque. Había una tormenta muy fuerte y hacía mucho frío. Después que me tiré, no se tiró nadie, nadie. En eso vemos a un compañero que estaba flotando porque su balsa se había reventado y logramos subirlo a la nuestra. Empezamos a remas con los brazos y con los remos. No se distinguía bien porque había mucho petróleo y humo. La corriente nos alejó más de cien kilómetros al sur, a la zona de lasaguas heladas. Vimos venir al “Piedrabuena” que nos enfocaba con luces verdes; ya nos habían ubicado. Pero el submarino seguía dando vueltas en la zona y se tenía que alejar. Estuvimos así a la deriva veintiocho horas. De mis compañeros de balsa solo sé el nombre, Ricardo y Pepe, el que pudimos rescatar. Entre los tres nos abrazábamos para darnos calor. Sentía que las piernas se me dormían.Rezamos, cantamos, tratamos de contarnos chistes. Pensé en los míos. A las ocho de la noche del lunes, nos recogió un buque y cuando subimos no dejamos de saludarnos y abrazarnos con los chicos que ya estaban. Seguimos rescatando gente hasta las cinco de la mañana del martes”.
* * * * *

“El viento era helado y las olas gigantes. En la balsa nos apretujábamos unos contra otros para darnos calor, yaún no veíamos a ningún buque de rescate cerca, ni los aviones nos habían detectado. Éramos quince en un bote anaranjado cerrado, con algunos chocolates y mantas para cubrirnos cuando la sensación térmica era de por lo menos veinte grados bajo cero. El ARA “General Belgrano” se había hundido lentamente y nosotros cantábamos mientras en Himno Nacional y rezábamos. A los 25 años era la primera vez...
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