Una mañana feliz

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A mis amigos Angelo, Cesar, Belisario y Antonio.
Y a todas aquellas brillantes almas sensibles quienes,
en su intento por escapar a esta absurda realidad,
acabaron con su vida sumergiéndola en lastinieblas de las drogas.

Una mañana feliz

Yo era el mayor de tres hermanos y, como tal, el encargado de hacer los mandados de la casa. En aquel entonces tendría como siete años y una demis obligaciones era comprar el pan para el desayuno. Recuerdo que me costaba mucho trabajo levantarme porque tenía mucho sueño por las mañanas. Mi madre se levantaba muy temprano para limpiar elcorral, lavar la ropa y dar de comer a las gallinas. A veces la escuchaba entre dormido y despierto que gritaba mi nombre pero lo percibía como voces de los compañeros en los juegos de mis sueños y seguíaarropándome más sobre la cama. Sólo cuando mi madre venía y me arranchaba la frazada de un tirón, adquiría rápida conciencia que había empezado ya un nuevo día. Los Sábados y Domingos, que no iba alcolegio, me quedaba en la cama hasta que algunos rayos de sol −que se filtraban por los agujeros que tenía la pared de madera y cartón de nuestra casa− me fastidiaran en el rostro.

− ¡Allítienes dos soles sobre la mesa, compra cuatro panes, dos bolsas de té y lo que te quede de azúcar. − Me apuró mi madre.

Como siempre, tambaleándome y medio somnoliento me dirigí a la panadería.Vivíamos en el asentamiento de la huaca Huantille, allí habíamos vivido desde que tengo memoria. Para ir hasta la panadería tenía que atravesar una canchita de fútbol en la que nunca me dejaban jugar losmuchachos más grandes, pero a estas horas de la mañana, estaba totalmente desierta y, en ocasiones, me detenía a patear pequeñas piedras al arco. Recuerdo que una vez me encontré con otros chibolos ynos pusimos a jugar como media hora, cuando volví a mi casa mi madre me dio una paliza que no me quedaron ganas de volver a jugar con nadie nunca más. Esa mañana, sin embargo, tropecé con una piedra...
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