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DE LA ETICA LOCAL A LA ETICA GLOBAL: NUEVA MORADA, NUEVAS EXIGENCIAS EN LA UNIVERSIDAD
Por François Vallaeys fvallaeys@pucp.edu.pe

1. La morada, lo trivial y lo obvio: la Ética tradicional no se enseña Los discursos éticos de los moralistas de cualquier cuño, que ayer declamaban en los templos y plazas y hoy circulan más bien en Internet, tienen todos una curiosa característica común: engeneral dicen todos lo mismo y lo que dicen nos parece siempre cierto, evidente, obvio, por no decir trivial: “Hay que hacer el Bien y no el Mal”, “hay que vivir siempre como si fuera el último día de nuestra vida”, “hay que poner lo importante siempre delante de lo superficial”, etc. El resultado es que, salvo talento literario peculiar, el discurso de los moralistas es siempre profundamenteaburrido. ¿Por qué? Porque, en general, todo el mundo “sabe” lo que debería hacer, y no necesita que alguien le venga a recordar lo que ya sabe. Kant lo menciona en la Crítica de la Razón Práctica: lo que se puede calificarse como ley moral “lo puede distinguir el entendimiento más vulgar sin enseñanza” 1 . ¿Para qué habría pues que enseñar algo que ya todo el mundo conoce? ¡Con mayor razón si nadieobedece realmente a la orden del deber que todo el mundo conoce, y sabe que está mal, y sabe que los demás lo saben también, y lo hacen también! Y fingimos más o menos todos no darnos cuenta de lo hueco de nuestros discursos bien pensantes, nuestras declaraciones de buenas intenciones entonadas en complicidad y connivencia armoniosa. Sí, pues, hay que hacer el bien, amar a su prójimo como a sí mismo, yno ser malos, es decir no mentir, no agredir, no robar y no matar. ¿Esto valdría la pena mencionarlo, y encima enseñarlo, aunque sea dicho de modo elegante o poético? ¿Para qué? Si todos ya lo saben, sobre todo los mismos ladrones que no quieren ser robados, y los mismos mentirosos que no quieren ser engañados. Peor aún, si seguimos a las enseñanzas del Tao Te King, parece ser que mencionar nisiquiera la ética sería ya signo de una profunda decadencia moral, la cual haría desesperada dicha mención, o en todo caso inútil: “Cuando el Tao fue olvidado Aparecieron las enseñanzas sobre la virtud y la equidad... Cuando los parientes próximos se enemistaron Aparecieron los ideales de la piedad filial y el amor paternal. Cuando el Estado cayó en la anarquía Se inventó el ideal del ministrofiel.” Tao Te King, XVIII

1

Crítica de la Razón Práctica, Ed. Victoriano Suarez, Madrid (1963): Teorema 3 p 47.

O sea, si hablamos de “ética”, es que la ética se fue, y nuestros discursos moralizadores no hacen más que tratar de esconder este hecho. Cruel ironía, y sospecha esencial contra los afanes didácticos éticos. ¿Cómo pensar la legitimidad de la enseñanza ética en estas condiciones? Estecarácter obvio y trivial de la ética, reacia al discurso y a la exposición a la luz de la explicación racional, se aclara si nos acercamos al origen etimológico del término “Ethos”. En efecto, Ethos designa la “morada” y lo “habitual”, “lo que la gente hace normalmente”. De ahí que la ética tenga que ver con nuestro modo habitual de “morar en el mundo”, tan sencilla y simplemente que al hablar deesto mismo que somos, no se podría ir más allá ni más lejos de esta intimidad residencial de la normalidad cotidiana, es decir efectivamente lo obvio, lo trivial, y cualquier intento de resaltar esta normalidad sería, justamente, anormal, raro, sospechoso. O quizás subversivo. Y aquí nos vuelve en mente la subversión intrínseca que es la reflexión filosófica, la sospecha socrática esencial 2 queapunta e interroga nuestra residencia mundana y su “modo de ser”: ¿Cómo moramos en el mundo? ¿Cómo deberíamos morar en él? ¿Cómo debemos vivir? Preguntas por cierto capciosas mientras “todo va bien”, pero preguntas imprescindibles cuando ya no fluyen las cosas, cuando el Tao se fue, cuando se pierde la sencillez de saber qué es normal y qué no. La Filosofía y el interrogante ético, pues,...
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