Vanessa la prostituta que se volvio formal

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Vanessa, la prostituta que se volvió formal…
Publicado por Theodore Dale Author: Theodore DaleName: Theodore Dale
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About: See Authors Posts (109) en General el abr 29th, 2010 | 3 comentarios

Hoy escribo, después de haber hablado unas tres horas con mi amiga Vanessa (nombre de batalla), mi amiga no íntima por siacaso, a quien conocí hace unos 6 años, cuando ella tenía 18 y trabajaba en el mercado central vendiendo frutas, acompañando a su tía Mercedes en el puesto que quedaba en la esquina, del que está ahí por años el rey de la papa.
La vi muchas veces ahí y me sentía muy bien de conversarle, sencilla y alegre, con su ánimo y sentido del humor arriba e incomparable, como venidos del cielo, además, de subelleza natural, que inspiraba a cualquiera a decirle algo bonito, o en ese ambiente del mercado, donde todo vale, soltarle una inspiración malcriada y quizás un intento de toqueteo infructuoso, de algunos que pasan por el puesto, haciéndose los criollos o los payasos.
En esa época que la conocí, ella no ocultaba su nombre verdadero Olinda, ni sus orígenes de Ayacucho, aunque su rastros físicos,más se parecían a los de una flor selvática, extraída como a la fuerza de su tierra, destilaba en su trato, la suavidad de una paloma, pero a veces, cuando la vi discutir airadamente con clientes, defendiendo lo suyo, en ese territorio donde merodea nuestro amigo, “pepe, el vivo”, demostraba todo el coraje de la tierra ayacuchana, nunca conquistada y rebelde para siempre.
Olinda, se volvió mi amigadurante esos años, a través de algunas charlas que tuvimos cuando no estaba la tía, obviamente y me agarró confianza, contándome muchas cosas de lo que había pasado en su niñez y lo que tenía que seguir soportando, vendiendo y vendiendo, haciendo negocios con la fruta de la tía.
¿Qué pasó en los últimos dos años, en que ya no la encontré trabajando?
Un día, hace unos 6 meses, manejando en miauto por el centro de Lima, la encontré en la calle a las 9 de la noche, en una esquina de las que ya se conocen, vestida de minifalda dorada, medias sensuales con diseño, su camiseta naranja con escote pronunciado, denotando sus senos que ahora ya no se iban y se mostraban libremente, con sus labios pintados hasta el alma y con un mechón de pelo largo y rubio, que le daba un aire de vampiresa decabaret, pero de película “lorcha”.
El encuentro fue muy emotivo, porque inmediatamente me reconoció cuando paré mi auto y la vi sonrosarse un poco, ante el encuentro inesperado y antes que yo le dijera algo, me dijo:
- holaaaa, Teo, que alegría verte!
- Olinda, la linda de siempre, mi flor selvática, oye, que increíble encontrarte aquí… luego me fijé, que con esas palabras la hice un pocoavergonzarse.
- Teo, me dijo, estoy trabajando como verás, jajaja, pero, sinceramente, a ver ¿cuándo hablamos? y sin más ni más, agarró un papel de su libretita de mano y escribió con su lápiz de labios rojo carmín: Teo, llámame, ahora mi nombre es Vanessa, no te preocupes por mí, ya te contaré más, mi fono es 998……35.
Me fijé que ya usaba celular, obviamente y tacos altos, cartera de “givenchybamba” y lentes para solapear su semblante, por si acaso una foto prohibida de algún periodista o algún morboso del youtube.
Y siguió hablándome:
- Quiero saber de ti, sé que siempre estás para escucharme, pero, también puedo yo escucharte, me dijo…
- Te llamo, veo que estás ocupadita hoy, mientras se acercaban dos autos y ella inmediatamente, me deja con un beso volado y comienza la exposición desu cuerpo sensual y su mirada matadora, truncando y negociando su libertad por unos soles, pagaderos en los asientos de los autos, explicándoles su precio, según la pose más atrevida y descarada y además, recibiendo ofertas de todo tipo, que no cabrían en la imaginación de nadie, ni en las artes más sofisticadas de cualquier literatura del sexo o del Kamasutra.
La llamé el viernes, para ver...
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