Vargas llosa erección permanente

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MARIO VARGAS LLOSA - LA ERECCION PERMANENTE

DESDE que, muy niño, oí describir al tío Lucho las magias y disfuerzos del 
Carnaval de Rio, soñaba con verlo de cerca, y, en lo posible, de dentro, en 
carne y hueso. Lo he conseguido. Aunque 62 años de edad, frecuentes dispepsias y 
una hernia lumbar no sean las condiciones óptimas para disfrutar de ella, la 
experiencia es provechosa, y afirmoque si toda la humanidad la viviera, habría 
menos guerras, prejuicios, racismo, fealdad y tristeza en el mundo, aunque, sí, 
probablemente, más hambre, disparidades, locura, y un incremento cataclísmico de 
la natalidad y el sida.
¿En qué sentidos es provechosa la experiencia? En varios, empezando por el 
filológico. Nadie que no haya estado inmerso en la crepitación del Sambódromo durante los desfiles de las catorce Escolas de Samba (49.000 participantes, 
65.000 espectadores), o en alguno de los 250 bailes populares organizados por la 
alcaldía, y los centenares de bailes espontáneos desparramados por las calles de 
la ciudad, puede sospechar siquiera el riquísimo y multifacético contenido de 
que allí se cargan palabras sobre las que en otras partes se cierne una sospecha de vulgaridad, como tetas y culo, que, aquí, resultan las más espléndidas y 
generosas del idioma, cada una un vertiginoso universo de variantes en lo 
referente a curvas, sinuosidades, consistencias, proyecciones, tonalidades y 
granulaciones.
Cito estos dos ejemplos para no hablar en abstracto, pero podría citar 
igualmente todos los demás órganos y pedazos de la anatomía humana, que, enel 
Carnaval de Rio, a condición de llevar encima una prenda pigmea (la famosa tanga 
bautizada hilo dental), se exhiben con un desenfado, alegría y libertad que 
creía desaparecidos desde que la moral cristiana reemplazó a la pagana y 
pretendió ocultar y prohibir el cuerpo humano, en nombre del pudor. Todos ellos, 
de los talones al cabello, del ombligo a las axilas, del codo a los hombros ya 
la nuca, se lucen en esta fiesta con una soberbia confianza y orgullo de sí 
mismos, demostrando a los ignorantes -y recordando a los olvidadizos- que no hay 
rincón de la maravillosa arquitectura física del ser humano que no pueda ser 
bellísimo, fuente de excitación y de placer, y que, por tanto, no merezca tanto 
cuidado, fervor y reverencia como los privilegiados por la tradición y lapoesía 
romántica: ojos, cuellos, manos, cintura, etcétera. No es la menor de las 
maravillas del Carnaval de Rio conseguir dotar, gracias al ritmo, el colorido y 
la efervescencia contagiosa de la fiesta en la que todos practican, en estado de 
trance, el exhibicionismo, de atractivo erótico a comparsas tan aparentemente 
anodinas del juego amoroso como las uñas y la manzana de Adán ("Esamenina tiene 
una linda calavera", oí entusiasmarse a un viejo, en la playa de Flamengo). No 
es de extrañar, por eso, que el enredo (el tema) de la Escola de Samba 
Caprichosos de Pilares fuera este año nada menos que el cirujano plástico Ivo 
Pitanguy, cuyos bisturíes y genio rejuvenecedor han derrotado a las escorias del 
tiempo en las caras y cuerpos de muchas bellezas (femeninas ymasculinas) de 
este tiempo frívolo. Cierra el desfile de la Escola, bailando en lo alto de una 
carroza como un adolescente, el propio Pitanguy, un setentón inmortal cuya 
presencia y contorsiones enloquecen al público.
El espectáculo, en horas del amanecer, cuando la euforia, el baile, el 
gregarismo, las canciones, el calor, el frenesí, alcanzan el punto omega de la 
combustión, revela lo quedebieron ser, allá atrás en la historia, las grandes 
celebraciones paganas, las fiestas báquicas sobre todo, esos cultos dionisiacos 
con sus libaciones desenfrenadas para sofocar el instinto de supervivencia y la 
razón, las copulaciones colectivas y sus sacrificios sangrientos. Aquí, la 
sangre no corre en el escenario mismo de la fiesta, pero la ronda, la acosa 
desde su periferia, y deja...
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