Vendo una mula

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El huevo de chocolate
El "huev" más "guachi" |

Daniel martinez anguloBraulio, el policía autonómico más viejo de Ceuta, escuchó el pasado siete de marzo este extraño diálogo entre un coche que estaba mal aparcado y una de las grúas del ayuntamiento:
- ¡Buenos días, coche rojo! estás mal aparcado.
- Sí, es verdad, lo siento mucho, pero yo no tengo la culpa, mi dueño humano me ha dejadoaquí porque se me ha acabado la gasolina sin plomo.
- Lo comprendo, pero las ordenanzas municipales dicen que tengo que llevarte al depósito de coches del ayuntamiento.
- No seas mala, grúa guapa, mi dueño está a punto de regresar con un bidón de gasolina, además tengo el motor un poco cansado, creo que estoy averiado.
- Pero aquí no puedes quedarte, ¡está prohibido aparcar!
- ¡Mira grúa!, porallí llega mi dueño con vitaminas para mi motor.
- ¡Está bien! puedes marcharte, pero otro día procura no aparcar en un sitio prohibido.
- ¡Muchas gracias, grúa guapa!
- ¡Hasta la vista, coche rojo!CUENTOS EN VERSO DE RUBÉN DARÍOSONATINALa princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa? 
Los suspiros se escapan de su boca de fresa, 
que ha perdido la risa, que ha perdido el color. 
La princesaestá pálida en su silla de oro, 
está mudo el teclado de su clave sonoro, 
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor. 

El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. 
Parlanchina, la dueña dice cosas banales, 
y vestido de rojo piruetea el bufón. 
La princesa no ríe, la princesa no siente; 
la princesa persigue por el cielo de Oriente 
la libélula vaga de una vaga ilusión. ¿Piensa, acaso, en el príncipe de Golconda o de China, 
o en el que ha detenido su carroza argentina 
para ver de sus ojos la dulzura de luz? 
¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes, 
o en el que es soberano de los claros diamantes, 
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz? 

¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa 
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa, 
tener alasligeras, bajo el cielo volar; 
ir al sol por la escala luminosa de un rayo, 
saludar a los lirios con los versos de mayo 
o perderse en el viento sobre el trueno del mar. 

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata, 
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata, 
ni los cisnes unánimes en el lago de azur. 
Y están tristes las flores por la flor de la corte, 
los jazmines de Oriente, losnelumbos del Norte, 
de Occidente las dalias y las rosas del Sur. 

¡Pobrecita princesa de los ojos azules! 
Está presa en sus oros, está presa en sus tules, 
en la jaula de mármol del palacio real; 
el palacio soberbio que vigilan los guardas, 
que custodian cien negros con sus cien alabardas, 
un lebrel que no duerme y un dragón colosal. 

¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó lacrisálida! 
(La princesa está triste, la princesa está pálida) 
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil! 
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe, 
—la princesa está pálida, la princesa está triste—, 
más brillante que el alba, más hermoso que abril! 

—«Calla, calla, princesa —dice el hada madrina—; 
en caballo, con alas, hacia acá se encamina, 
en el cinto la espada y en la mano elazor, 
el feliz caballero que te adora sin verte, 
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte, 
a encenderte los labios con un beso de amor».LA CABEZA DEL RABÍ(Cuento oriental)

A Emelina
I

¿Cuentos quieres, niña bella? 
Tengo muchos que contar: 
de una sirena de mar, 
de un ruiseñor y una estrella, 
de una cándida doncella 
que robó un encantador, 
de un gallardo trovador 
y deuna odalisca mora, 
con sus perlas de Basora 
y sus chales de Lahor.

II

Cuentos dulces, cuentos bravos, 
de damas y caballeros, 
de cantores y guerreros, 
de señores y de esclavos; 
de bosques escandinavos 
y alcázares de cristal; 
cuentos de dicha inmortal, 
divinos cuentos de amores 
que reviste de colores 
la fantasía oriental. 

III

Dime tú: ¿de cuáles quieres? ...
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