Victoria holt /la noche de la septima luna

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  • Publicado : 18 de noviembre de 2011
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Victoria Holt

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LA NOCHE DE LA SÉPTIMA LUNA

ÍNDICE

Idilio en el bosque (1859-1860) 3
I 4
II 23
III 34

La pesadilla (1860-1861) 52
I 53
II 74

Los años intermedios (1861-1869) 87
I 88
II 96

La realidad (1870) 103
I 104
II 110
III 126
IV 137
V 164

El final (1901) 239
I 240RESEÑA BIBLIOGRÁFICA 242

Idilio en el bosque (1859-1860)
I 4
II 23
III 34

La pesadilla (1860-1861)
I 53
II 74

Los años intermedios (1861-1869)
I 88
II 96

La realidad (1870)
I 104
II 110
III 126
IV 137
V 164

El final (1901)
I 240

RESEÑA BIBLIOGRÁFICA 242

Idilio en elbosque
(1859-1860)

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I

Ahora que he alcanzado la granada madurez de los veintisiete años, evoco la fantástica aventura de mi juventud y casi llego a convencerme de que las cosas no ocurrieron como yo creí en un principio. Incluso a veces me despierto por las noches, y es que, en sueños, he oído una voz que me llamaba, y esa voz es la voz de mi infancia. Pero aquí estoy yo,solterona en esta parroquia —o, por lo menos, quienes me conocen me tienen por tal— aunque en mi fuero interno me considero una mujer casada incluso cuando me pregunto si sufrí alguna aberración mental. ¿Era cierto, como pretendían ellos, que yo, que soy una muchacha romántica y un tanto irreflexiva, fui traicionada, como otras muchas antes que yo, y que, al no poder afrontar este hecho, me habíafabricado una historia disparatada que sólo yo podía creerme?
Y es que para mí es de trascendental importancia averiguar la verdad de lo ocurrido en la Noche de la Séptima Luna. Por ello he decidido exponer detalladamente los acontecimientos tal como los recuerdo, en la esperanza de que obrando así resplandezca la verdad.
Schwester María, la más amable de las monjas, solía menear lacabeza negativamente cuando estábamos juntas: «Helena, hija mía —decía—, debes andarte con mucho cuidado. No es bueno ser tan irreflexiva y apasionada».
Schwester Gudrun, menos benévola, entornaba los ojos con una mirada expresiva. «Un día llegarás demasiado lejos, Helena Trant», comentaba.
A los catorce años me mandaron al Damenstift a estudiar e instruirme y me pasé cuatro años en aquelcentro. Durante esta etapa efectué una sola visita a mi casa, en Inglaterra, con motivo de la muerte de mi madre. Mis dos tías habían venido para cuidar de mi padre y me cayeron mal desde el primer momento, por ser tan distintas de mi madre. Tía Caroline era la más desagradable. Al parecer, la única cosa capaz de distraerla era señalar los defectos ajenos.
Estuvimos viviendo en Oxford a lasombra del colegio en el que había estudiado mi padre hasta que las circunstancias derivadas de su propia conducta irreflexiva y apasionada le obligaron a abandonar los estudios. Acaso yo le imité; por lo menos estaba convencida de ello, pues nuestras aventuras eran paralelas en cierto modo; aunque la suya fuera, eso sí, perfectamente respetable.
Era hijo único y sus padres habían decidido queacudiera a la universidad. Su familia había realizado sacrificios, y este hecho tía Caroline nunca acertó a olvidarlo ni perdonarlo, pues, durante sus días de estudiante, se había marchado de vacaciones con un compañero recorriendo a pie la Selva Negra, conociendo allí a una joven de la que se enamoró. Desde entonces no pensaron en otra cosa que en casarse. La historia recordaba aquellos cuentos dehadas que tienen su origen en dicha región. Ella era de sangre noble —el país estaba plagado de minúsculos ducados y principados— y, por supuesto, el matrimonio fue mal visto por ambas familias. La familia de ella no quería ver a su hija casada con un estudiante inglés pobre; la familia de él le había dado instrucción a costa de grandes esfuerzos, orientándolo hacia una carrera respetable, y se...
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