Vida de una puta barata

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  • Publicado : 9 de marzo de 2010
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Cuando me preguntó que qué había pasado con mi marido, le contesté que yo era joven todavía, que me había casado muy niña y que quería vivir un poco más la vida y eso a Sebastián le molestaba. Que me había pegado, entonces le mostré las marcas en la cara. "Pues el me dijo otra cosa, que no te la pasabas nunca en la casa, que llegabas todos los días tarde, que derrochabas la plata en bobadas, queya ni siquiera veías a tu hijo, que sólo pensabas en tí, y que estaba completamente seguro de que le eras infiel". Que mi mamá me dijera todo eso era muy duro... Luego me preguntó si era verdad, así que prendí otro cigarrillo y con sonrisa, pues nunca le había podido mentir, empecé a darle largas; diciendo que sí, que era cierto que estaba muy poco en la casa, pero que era por el trabajo y quejamás había sido infiel. Ella se dio cuenta que le estaba diciendo mentiras y me preguntó con quién me acostaba. "Con nadie mami, con nadie, es más ahora estoy viviendo con una amiga".

Se puso a llorar porque sabía que estaba mintiendo. "Toda la vida intenté ser una buena madre, te dí la mejor educación, te casaste con un buen hombre, formal y de buena familia; los dos con buen trabajo... No entiendotu cambio de personalidad! No entiendo cómo en tan poco tiempo pudiste tirar todo a la nada!". Me pegó una cachetada, ante el asombro de toda la gente que estaba en el restaurante, y me dijo gritando que no me quería volver a ver así le doliera en el alma, a no ser que volviera a ser la de antes. Además me juró que iba a luchar para que Sebastián se quedara con la custodia del niño, que ella leiba a ayudar a sacarlo adelante. Se paró de la mesa y se fue llorando.

Me quedé sola en el sitio. Me di cuenta que en una semana había perdido a mi familia, a mi marido y a mi hijo; y ahora a mis papás que no me querían ver ni en pintura. Al menos mi hijo iba a estar en buenas manos, ya que mi mamá era demasiado buena con él y todavía era relativamente joven (55 años). Pagué la cuenta y en elcamino al trabajo empecé a llorar, desde luego Diego y Ana habían logrado que rompiera todos los lazos con las personas que realmente me querían. Eso les facilitaba el terreno para disponer de mí a su antojo.

Cuando le conté a Ana el tema de la reunión con mi mamá, me dijo que no me preocupara, que no sabían comprenderme, y que desde ahora Diego y ella iba a ser mi verdadera familia. "Pau, no seasbobita, ánimo! Cometiste un error casándote tan joven, pero todavía puedes recuperar el tiempo perdido". De todas maneras, yo estaba muy achantada y en cierto modo me sentí mal por haberme dejado arrastrar por ellos dos a un viaje sin retorno. Y el hecho de que Ana me haya dicho que iban a ser mi familia no me tranquilizó del todo.

Después de la tempestad viene la calma. Por la tarde me encontrécon Marta en el Club y le dije que podíamos ir a comer el viernes. Como su respuesta fue positiva, le dije que ella era todavía muy joven para vestirse tan clásica, que el viernes la quería ver más sensual y seductora. El jueves por la tarde nos fuimos de compras las dos y yo le escogí toda la ropa, incluso la interior, pensando en los gustos de Diego. Marta me decía que se veía muy provocativa paraalguien de su edad, y que además la ropa estaba como muy apretada (yo siempre la escogía una talla menos). Se gastó 2 millones y medio en una tarde de 'shopping'. Luego fuimos a la peluquería, le cortaron un poco el pelo hasta los hombros, y le dije que se lo tiñera de negro azabache porque le quedaba mucho más juvenil.

Llegó el viernes por la noche, yo estaba en el apartamento con Ana, pues mehabía dicho que Diego me quería ver. Así que de un momento a otro Diego entró, ya que tenía llaves. Eran las 8:30, Ana estaba todavía acostada y yo me encontraba viendo televisión en ropa interior. Cuando lo vi, me dio algo en el corazón... Mi ginecólogo de cabecera estaba vestido con un blazer azul y pantalones Dockers beige. Me paré a saludarlo y cuando se acercó a mi, se me quedó viendo como...
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