Vidas Desperdiciadas. Bauman.

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Zygmunt Bauman

Vidas desperdiciadas
La modernidad y sus parias

# ) PAIDÓS
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Aires • Barcelona Buenos Aires • Barcelona •. México

PA1DÓS ESTADO Y SOCIEDAD
Ú l t i m o s títulos p u b l i c a d o s :
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La resolución de esa paradoja parece radicar en otro universal hii~ ' mano: e! lenguaje. O, más bien, en otra paradoja, inextricablemente1¡-'" gada a ia posesióndel lenguaje. Dado que nosotros, ios seres humanos, poseemos el ¡eneuaje no podemos por menos de ser conscientes de que todos íos^eres vivos son mortales y, por consiguiente, también cada uno de nosotros; nosotros moriremos (para ir más ai grano: yo moriré), como íes ocurrirá antes o después a todos ¡os demás seres humanos que conocemos o de los que tenemos noticia, a todos aquellos hombres ymujeres con cuyas vidas se entrelaza ía nuestra. Ahora bien, por ia misma razón, ninguno de nosotros se halla atado a ia inmediata realidad de ía experiencia. El lenguaje puede informarnos de cómo son ¡as cosas, mas e! lenguaje es también un cuchillo que nos corta a nosotros, los fabricantes, usuarios y productos de las palabras, Überándonos de las cosas tal como son, así como de ia inmediatez de supresencia. Utilizando las palabras como hilos, podemos tejer iienzos que no representan ninguna «realidad» de ¡a que nosotros (o, para el caso, cualesquiera otros usuarios de! lenguaje) hayamos tenido experiencia. La veracidad y la fiabilidad de semejantes lienzos «no figurativos» no difieren de manera significativa de fas del resto. Y así, por gentileza del lenguaje, podemos «experimentar» porpoderes un mundo del que nosotros, ios dueños de dicho mundo, hemos sido eliminados: un mundo que no nos contiene, el mundo tal como puede ser cuando nosotros ya no estemos. Semejante mundo resulta aterrador; empequeñece y denigra todo cuanto hacemos o podemos hacer mientras seguimos formando parte de éi. La negativa de admisión a dicho mundo, sin apelación posible, es e! más doloroso de todos losrechazos humillantes y negadores de la dignidad; quizás incluso el arquetipo que transforma el rechazo, el voto en contra, la inclusión en ía lista negra, e! desaire, el destierro y el ostracismo, sus pálidas copias, en los actos de suprema crueldad que éstos suponen. En la farmacia del lenguaje, sin embargo, los tarros de ve.1 ¿no tíen- • den a complementarse con una dosis del antídoto. En e! casoque estamos considerando, ei dolor de ia transítoríedad vrelíe acompañado de ia insinuación de duración perpetua. La finitud se empaqueta junto con la infinitud, ia brevedad junto con Ía eternidad, la mortalidad junto con !a vida después de la muerte.

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Vidas desperdiciadas

. Tal como lo expresa George Steiner; Si sigue mereciendo la pena experimentar la existencia es gracias a quepodemos contar historias, ficticias o matemátíco-cosmológicas, acerca de un universo que se encuentra a billones de años de nosotros; gracias a que podernos [...] conceptual izar la mañana del lunes posteriora nuestra incineración; gracias a que, pronunciadas a voluntad, las cláusulas condicionales pueden negar, reconstruir, alterar e! pasado, e! presente y el futuro, cartografiando de otro modo losfactores determinantes de !a realidad pragmática. La esperanza es ia gramática.7 Esta proeza, se apresura a señalar Steiner, es milagrosa. Pensemos simplemente en el «futuro dei "'ser'^, [en el] "será", cuya articulación genera los espacios donde respiran el t e m o r y ía esperanza, la renovación y ia innovación que constituyen la cartografía de lo desconocido». Ei asombro sentido ante el logroformidable e imponente de la inventiva humana resulta a duras penas sorprendente en sí mismo; el lote vendido es realmente asombroso. La adquisición de la vanidad en el mismo lote que el mérito, de lo absurdo con lo sensato, del miedo con la esperanza, ha supuesto tai vez e! mejor t r a t o cerrado jamás por ía humanidad. En ¡a invención de la eternidad radica, en efecto, ía magia del lenguaje;...
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