Violencia y filosofia

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CAPÍTULO
1

Adagio ma non troppo
e molto expressivo
SOS Violencia

VIOLENCIA: SUBJETIVA Y OBJETIVA

En 1922 el gobierno soviético expulsó a los líderes intelectuales anticomunistas, desde filósofos hasta economistas e historiadores. Abandonaron Rusia camino de Alemania en un barco conocido como el Buque filosofía. Antes de su expulsión, Nikolai Lossky, uno de los forzados alexilio, había disfrutado con su familia de la cómoda vida de la alta burguesía, contando con criados y niñeras. Él

sencillamente no podía comprender quién querría destruir su modo de vida. ¿Qué habían hecho los Lossky y sus chicos? Sus hijos y los amigos de éstos, que habían heredado lo mejor que ofrecía Rusia, habían ayudado a mejorar el mundo con sus conversaciones sobre literatura, música y arte ycon sus vidas discretas. ¿Qué había de malo en ello? [19]

Si bien Lossky era sin duda una persona sincera y benevolente, que se preocupaba por los pobres e intentaba civilizar a la sociedad rusa, tal actitud delata una acentuada insensibilidad hacia la violencia sistémica necesaria para hacer posible su confortable vida. Estamos hablando aquí de la violencia inherente al sistema: no sólo deviolencia física directa, sino también de las más sutiles formas de coerción que imponen relaciones de dominación y explotación, incluyendo la amenaza de la violencia. Los Lossky y sus semejantes «no hicieron nada malo», no había ninguna maldad subjetiva en sus vidas, sólo el invisible trasfondo de la violencia sistémica. «Entonces, en este mundo casi proustiano irrumpió repentinamente el leninismo.El día en que nació Andrei Lossky, en mayo de 1917, la familia oyó a unos caballos desbocados que galopaban calle abajo por la avenida Ivanovskaya.» Tales intrusiones perturbadoras se multiplicaron. Una vez, en la escuela el hijo de Lossky fue brutalmente intimidado por un compañero de clase trabajadora, que le gritó: «tus días y los de tu familia han acabado». En su benevolente inocencia, losLossky percibieron tales signos de la inminente catástrofe que parecían surgidos de la nada como señales de la presencia de un nuevo espíritu incomprensiblemente maligno. Lo que no comprendían era que bajo el ropaje de esta violencia subjetiva irracional estaban recibiendo en forma invertida el mismo mensaje que ellos habían enviado. Es en esta violencia que parece surgir «de la nada» en la queacaso encaje lo que Walter Benjamin [20] llamó en Hacia una crítica de la violencia «violencia pura, divina».
La oposición a toda forma de violencia desde la directa y física (asesinato en masa, terror) a la violencia ideológica (racismo, odio, discriminación sexual) parece ser la principal preocupación de la actitud liberal tolerante que predomina hoy. Hay una llamada de socorro que apoya taldiscurso y eclipsa los demás puntos de vista: todo lo demás puede y debe esperar. ¿No hay algo sospechoso, sin duda sintomático, en este enfoque único centrado en la violencia subjetiva (la violencia de los agentes sociales, de los individuos malvados, de los aparatos disciplinados de represión o de las multitudes fanáticas)? ¿No es un intento a la desesperada de distraer nuestra atención del auténticoproblema, tapando otras formas de violencia y, por tanto, participando activamente en ellas? Según cuenta una conocida anécdota, un oficial alemán visitó a Picasso en su estudio de París durante la Segunda Guerra Mundial. Allí vio el Guernica y, sorprendido por el «caos» vanguardista del cuadro, preguntó a Picasso: «¿Esto lo ha hecho usted?». A lo que Picasso respondió: «¡No, ustedes lohicieron!». Hoy día muchos liberales, cuando se desatan explosiones de violencia como las que se han producido de un tiempo a esta parte en los suburbios de París, preguntan a los pocos izquierdistas que aún creen en una transformación social radical: «¿No fuisteis vosotros los que hicisteis esto? ¿Es esto lo que queréis?». Y deberíamos responder, como Picasso: «¡No, vosotros lo [21] habéis hecho! ¡Éste...
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