Yuly

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  • Publicado : 10 de noviembre de 2010
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¡SEÑOR, QUE PUEDA YO ABRIRTE LA PUERTA DE MI CASA SIN TEMOR!

Zaqueo “era pequeño de estatura”. Este detalle nos recuerda lo pequeños de estatura que somos también nosotros, en lo que se refiere anuestra talla espiritual. Por esa pequeñez espiritual nos es difícil o imposible ver al Señor cuando Él se acerca, cuando Él está en medio de nosotros.

Zaqueo pone los medios proporcionados paravencer esta limitación y poder ver al Señor: se sube a un árbol. También nosotros hemos de subir al “árbol” de la diaria oración para elevar nuestra estatura espiritual y poder ver al Señor con lamirada profunda y penetrante de la fe. Es por la oración que contemplamos al Señor cara a cara, es la oración el momento en el que experimentamos también la mirada amorosa del Señor dirigirse hacianosotros para decirnos: «conviene que hoy me quede yo en tu casa» (Lc 19,5). Sí, el Señor sale a nuestro encuentro cuando ponemos los medios proporcionados y lo buscamos con sincero corazón. También anosotros nos invita entonces a acogerlo en la intimidad de nuestro corazón, en nuestra morada interior.

La respuesta de Zaqueo fue pronta: «Se apresuró a bajar y le recibió con alegría» (Lc 19,6). ¡Quédiferencia con nuestra actitud tan lenta y desconfiada! ¡Cuántas veces tenemos miedo de abrirle al Señor la puerta de nuestro corazón y dejarlo entrar! ¡Cuántas veces, aunque nuestro corazón nosreclama un encuentro mayor, respondemos ante la invitación del Señor: “no Señor, mejor de lejos no más, porque dejarte entrar a mi casa ya es mucha intimidad y demasiado compromiso”!

Zaqueo le abrió laspuertas de su corazón de par en par. Es allí donde se produce ese Encuentro transformante con Cristo, encuentro que lleva a la conversión profunda, radical, valiente, audaz. ¡Así es el encuentro conel Señor cuando no se queda en ese “hasta allí nomás”, sino cuando sin miedo le abrimos de par en par las puertas, cuando lo dejamos entrar a lo más íntimo de nosotros mismos! La conversión, el...