escuela historica del derecho
Hemos visto los principales aspectos de la actitud doctrinal de la Escuela Histórica
con respecto al Derecho Natural; se ha expuesto también someramente la
impugnación de que talpostura ha sido objeto por parte del Iusnaturalismo
tradicional; sólo resta, pues, hacer aquí balance de lo vivo y lo muerto de su
legado intelectual.
A un siglo de sus construcciones Tell ylafont podía escribir que la Escuela
Histórica parecía "definitivamente enterrada"; y, sin embargo, a la hora de trazar
una estimación objetiva de su proyección, no se puede negar el favor de quegozaron sus doctrinas en nuestra Cataluña.
En efecto, las circunstancias que acompañaron al proceso codificador español con
el problema que representaba la subsistencia de los derechos forales,crearon una
situación paralela a la de Alemania a principios del siglo XIX. Esto condujo a una
revalorización de la costumbre en cuanto producto de las convicciones populares
de cada región foral,actitud que en Cataluña, por las peculiaridades de su
Derecho civil, y de modo especial de su sistema de legítimas y su régimen
económico matrimonial, alcanzó especial eco. Sin embargo, como ha puestode
relieve Juan Vallet de Goytisolo en sus trabajos
La libertad civil según los juristas de las regiones de Derecho ¡oral de 1968, y en el
dedicado al estudio de la Plenitud y equilibrio depercepción sensorial en las
antiguas fuentes de Derecho foral de 1970, la llamada Escuela jurídica catalana "si
bien es cierto que volvió los ojos a la Escuela Histórica y a su ilustre capitánFederico Carlos Savigny, no tuvo ni asomos de caer en el positivismo de su
antecedente filosófico Schelling, ni de muchos de los continuadores jurídicos de
aquél". El movimiento jurídico-científico queiniciaron en Cataluña Samponts y
Barba, Ferrer y Subirana, Reynals y Rabassa, Permanyer y Tuyet y que culmina
en Durán y Bas "viene a ayudar —en palabras del propio Durán— al de aquellas
escuelas...
Regístrate para leer el documento completo.