Generación del 98 2

Páginas: 8 (1864 palabras) Publicado: 2 de febrero de 2016
UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA
ESCUELA DE FORMACIÓN DE PROFESORES
DE ENSEÑANZA MEDIA EFPEM
PROFESORADO EN: LENGUA Y LITERATURA
CURSO: POESÍA ESPAÑOLA DEL SIGLO XX
CATEDRÁTICA: EUGENIA TOC DE RODRÍGUEZ




“Castilla” José Martínez Ruíz (Azorin)


En la plaza de la ciudad se levanta un caserón de piedra; cuatro grandes balcones se abren en la fachada.
Sobre la puerta resalta un recioblasón. En el primer balcón de la izquierda se ve sentado en el sillón un hombre; Su cara esta pálida, exangüe, y remata en una barbita afilada y gris. Los ojos de este caballero están velados por una profunda tristeza; el codo lo tiene el caballero puesto en el brazo del sillón y su cabeza descansa en la palma de la mano...

Le sucede algo al catalejo con que estábamos observando la ciudad y lacampiña. No se divisa nada; indudablemente se ha empañado el cristal. Limpiémosle. Ya está claro, torne a mirar. Los bosques que rodean la ciudad han desaparecido. Allá, por aquellas lomas redondas que se recortan en el cielo azul, en los confines del horizonte, ha aparecido una manchita negra, se remueve, avanza, levanta la nubecilla de polvo. Un coche enorme, pesado, ruidoso, es; todos los días, aesta hora, surge en aquellas colinas, desciende por las suaves laderas, cruza la vega y entra en la ciudad. Donde había un tupido boscaje, aquí en herreñales, cuadros y emparrados de hortalizas; en las caceras, azarbes y ladronas que cruzan la llanada, brilla el agua que se reparte por toda la vega desde las represas del río. El río sigue su curso manso como antaño. Ha desaparecido el obraje de lospaños que había en sus orillas; quedan las aceñas que van moliendo las maquilas como en los días pasados. En la cuesta que asciende hasta la ciudad no están más que una o dos tenerías, la mayor parte del año cerradas. No encontramos ni rastro de aquella casilla medio derrumbada en que vivía una vieja que todas las mañanas salía a por vino con un jarrico y que iba de casa en casa llevandochucherías para vender.

















Las inquietudes de Shanti Andía (Pio Baroja)
NUESTRA GRAN AVENTURA

Cuando vi que el Stella Maris quedaba abandonado, se me ocurrió el proyecto de ir hasta él y reconocerlo. Tenía la ilusión de que, por una casualidad, pudiese quedar a flote. Al exponer mi plan a Zelayeta y a Recalde les produjo a los dos entusiasmo y asombro.

Decidimos esperar a que cesaran laslluvias; tuvimos que aguardar todo el invierno. Las fantasías que edificamos sobre el Stella Maris no tenían fin, lo pondríamos a flote, llevaríamos a bordo el cañón enterrado en la cueva próxima al río, y nos alejaríamos de Lúzaro disparando cañonazos.

Un día de marzo, sábado por la tarde, de buen tiempo, fijamos para el domingo siguiente nuestra expedición.

Yo advertí por la noche a mi madre queíbamos los amigos a Elguea, y que no volveríamos hasta la noche.

El domingo, al amanecer, me levanté de la cama, me vestí y me dirigí de prisa hacia el pueblo. Recalde y Zelayeta me esperaban en el muelle. Zelayeta dijo que quizá fuera mejor dejar la expedición para otro día, porque el cielo estaba obscuro y la mar algo picada; pero Recalde afirmó que aclararía.

Ya decididos, compramos queso,pan y una botella de vino en el Guezurrechape del muelle; bajamos al rincón de Cay erdi donde guardaba sus lanchas Shacu; desatamos el Cachalote y nos lanzamos al mar.

Llevábamos un ancla pequeña de cuatro uñas, atada a una cuerda, y un achicador consistente en una pala de madera para sacar agua.

Iríamos dos remando y uno en el timón, y nos reemplazaríamos para descansar. Salimos del puerto; elhorizonte se presentaba nublado, con algunos agujeros, en cuyo fondo brillaba el azul del cielo; pasamos la barra en nuestro Cachalote, que bailaba sobre las olas como un cetáceo jovial, y comenzamos a doblar el Izarra a larga distancia de los arrecifes.

Yo me acordaba de las fantasías de Yurrumendi acerca de la sima que hay en aquel sitio en el mar, y me veía bajando al insondable abismo con...
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