Adicciones ¿una clínica del cuerpo? (o de un goce que no pasa a la palabra)

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Dr. Ricardo F. Roveta(
Adicciones ¿Una clínica del cuerpo? (o de un goce que no pasa a la palabra)

“un cuerpo es humano en tanto que se incluye en este sistema de transacciones que cambian el goce por la palabra”

Néstor Braunstein – “Goce”

Intentaremos abordar algunas dificultades que presenta el fenómeno de las adicciones para la clínica psicoanalítica (especialmenteen cuanto a lograr la abstinencia, o bien a que el consumidor abandone o modifique al menos en alguna medida el hábito de consumo).
En lo que hace a las adicciones en general y a las toxicomanías en particular, los psicoanalistas sabemos lo incierto de que por medio del dispositivo analítico se obtengan los mismos resultados que en la cura de las neurosis.
Nos hemos de ocuparentonces en esta presentación del tema desde estas dos alternativas posibles de la clínica:

• Tratamientos analíticos cuyo motivo de consulta o indicación original está centrada a partir de problemáticas relacionadas con adicciones.

• Análisis en curso en los cuales el sujeto padece en mayor o menor medida fenómenos de esta naturaleza concurrentemente a sintomatología neurótica, aunqueinicialmente no haya sido éste el motivo de consulta.

Presentaremos ahora algunos puntos como forma de establecer algunas cuestiones particulares de la clínica psicoanalítica con respecto a las adicciones.

Las adicciones no son una estructura clínica

Las adicciones atraviesan las categorías clínicas estructurales del Psicoanálisis:

Hay adictos neuróticos, perversos ypsicóticos.

Por otra parte es notable en la adicción a los tóxicos (legales o no), que dichos fenómenos exeden ampliamente nuestro campo psicoanalitico; esto lo vemos en sus incidencias: sociales, culturales, antropológicas, económicas o macroeconómicas y hasta políticas.
El hecho de exceder nuestro campo le agrega entonces una nota de dificultad a la eficacia de nuestrasintervenciones, en la medida en que el tema muchas veces ha de situar al analista en una disyuntiva ética, e inclusive legal, como veremos más adelante.
En 1938 Freud en su artículo "El malestar en la cultura", se refiere a la lucha del ser humano por la supervivencia, y a los distintos modos de enfrentar la adversidad, o de evitar el sufrimiento psíquico, producido por los padecimientosneuróticos -o no- de la existencia, en especial a uno de ellos, la toxicomanía a la que denomina “Quitapenas”:

“Los hombres saben que con ese «quitapenas» siempre podrán escapar al peso de la realidad, refugiándose en un mundo propio que ofrezca mejores condiciones para su sensibilidad. También se sabe que es precisamente esta cualidad de los estupefacientes la que entraña su peligro y sunocividad”.

Se desprende de la cita de Freud, que esta característica de “quitapenas” es precisamente e uno de los obstaculos a que una adicción sea tomada por el analizante como un síntoma.

1. Las adicciones no son una "formación del inconsciente"

Es necesario que los psicoanalistas admitamos -ya lo hemos dicho- que es muy poco frecuente que el fenómeno de uso de drogas,alcohol, trastornos de alimentación, tabaquismo, por citar algunas de estas cuestiones, desaparezcan, o al menos cedan fácilmente o se acoten demasiado luego de ensayar con el analizante interpretaciones en torno a sus fijaciones pulsionales o su estructura vincular objetal y su fantasmática correspondiente, y en general cualquier otra manera de intervención del analista. Aún en las adicciones más“inocentes” se observará que algo resiste, que no desliza o no se presta al trabajo del inconsciente con la misma fluidez que las “formaciones”; convendría más situar estos fenómenos clínicos en cierta correspondencia con el acting-out, o las actuaciones perversas tanto en su modo de llegada al tratamiento, como a la respuesta al dispositivo analítico y a la presencia del analista.
El...
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