Alocución a la poesía

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Alocución a la poesía
Fragmentos de un poema titulado «América»

I

Divina Poesía,
tú de la soledad habitadora,
a consultar tus cantos enseñada
con el silencio de la selva umbría,
tú a quien la verde gruta fue morada, 5
y el eco de los montes compañía;
tiempo es que dejes ya la culta Europa,
que tu nativa rustiquez desama,
y dirijas el vuelo adonde te abre
el mundo de Colón sugrande escena. 10
También propicio allí respeta el cielo
la siempre verde rama
con que al valor coronas;
también allí la florecida vega,
el bosque enmarañado, el sesgo río, 15
colores mil a tus pinceles brindan;
y Céfiro revuela entre las rosas;
y fúlgidas estrellas
tachonan la carroza de la noche;
y el rey del cielo entre cortinas bellas 20
de nacaradas nubes se levanta;
y la avecillaen no aprendidos tonos
con dulce pico endechas de amor canta.

¿Qué a ti, silvestre ninfa, con las pompas
de dorados alcázares reales? 25
¿A tributar también irás en ellos,
en medio de la turba cortesana,
el torpe incienso de servil lisonja?
No tal te vieron tus más bellos días,
cuando en la infancia de la gente humana, 30
maestra de los pueblos y los reyes,
cantaste al mundo lasprimeras leyes.
No te detenga, oh diosa,
esta región de luz y de miseria,
en donde tu ambiciosa 35
rival Filosofía,
que la virtud a cálculo somete,
de los mortales te ha usurpado el culto;
donde la coronada hidra amenaza
traer de nuevo al pensamiento esclavo 40
la antigua noche de barbarie y crimen;
donde la libertad vano delirio,
fe la servilidad, grandeza el fasto,
la corrupcióncultura se apellida.
Descuelga de la encina carcomida 45
tu dulce lira de oro, con que un tiempo
los prados y las flores, el susurro
de la floresta opaca, el apacible
murmurar del arroyo trasparente,
las gracias atractivas 50
de Natura inocente,
a los hombres cantaste embelesados;
y sobre el vasto Atlántico tendiendo
las vagorosas alas, a otro cielo,
a otro mundo, a otras gentes teencamina, 55
do viste aún su primitivo traje
la tierra, al hombre sometida apenas;
y las riquezas de los climas todos
América, del Sol joven esposa,
del antiguo Oceano hija postrera, 60
en su seno feraz cría y esmera.

¿Qué morada te aguarda? ¿qué alta cumbre,
qué prado ameno, qué repuesto bosque
harás tu domicilio? ¿en qué felice
playa estampada tu sandalia de oro 65
será primero? ¿dóndeel claro río
que de Albión los héroes vio humillados,
los azules pendones reverbera
de Buenos Aires, y orgulloso arrastra
de cien potentes aguas los tributos 70
al atónito mar? ¿o dónde emboza
su doble cima el Avila entre nubes (44),
y la ciudad renace de Losada (45)?
¿O más te sonreirán, Musa, los valles
de Chile afortunado, que enriquecen 75
rubias cosechas, y süaves frutos;
do lainocencia y el candor ingenuo
y la hospitalidad del mundo antiguo
con el valor y el patriotismo habitan?
¿O la ciudad que el águila posada (46) 80
sobre el nopal mostró al azteca errante (47),
y el suelo de inexhaustas venas rico,
que casi hartaron la avarienta Europa?
Ya de la mar del Sur la bella reina,
a cuyas hijas dio la gracia en dote 85
Naturaleza, habitación te brinda
bajo sublando cielo, que no turban
lluvias jamás, ni embravecidos vientos.
¿O la elevada Quito
harás tu albergue, que entre canas cumbres 90
sentada, oye bramar las tempestades
bajo sus pies, y etéreas auras bebe
a tu celeste inspiración propicias?
Mas oye do tronando se abre paso
entre murallas de peinada roca, 95
y envuelto en blanca nube de vapores,
de vacilantes iris matizada,
los valles vaa buscar del Magdalena
con salto audaz el Bogotá espumoso.
Allí memorias de tempranos días 100
tu lira aguardan; cuando, en ocio dulce
y nativa inocencia venturosos,
sustento fácil dio a sus moradores,
primera prole de su fértil seno,
Cundinamarca; antes que el corvo arado 105
violase el suelo, ni extranjera nave
las apartadas costas visitara.
Aún no aguzado la ambición había
el...
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