Carta Cristobal Colón A Los Reyes De España

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Siglo XV
El tercer viaje a las Indias. Carta de Cristóbal Colón a los Reyes Católicos.
La Española, 1498.

Serenísimos y muy altos y muy poderosos Príncipes Rey y Reina, Nuestros Señores: La Santa Trinidad movió a Vuestras Altezas a esta empresa de las Indias, y por su infinita bondad hizo a mí mensajero de ello, al cual vine con la embajada a su real consejo, movido como a los más altosPríncipes de cristianos y que tanto se ejercitaban en la fe y acrecentamiento de ella. Las personas que entendieron en ello lo tuvieron por imposible, y el caudal hacían sobre bienes de fortuna, y allí echaron el clavo. Puse en esto seis o siete años de grave pena, mostrando, lo mejor que yo sabía, cuánto servicio se podía hacer a Nuestro Señor en esto, en divulgar su santo nombre y fe a tantospueblos, lo cual todo era cosa de tanta excelencia y buena fama y gran memoria para grandes Príncipes. Fue también necesario de hablar del temporal, adonde se les mostró el escribir de tantos sabios dignos de fe, los cuales escribieron historias; los cuales contaban que en estas partes había muchas riquezas, y asimismo fue necesario traer a esto el decir y opinión de aquéllos que escribieron y situaronel mundo. En fin, Vuestras Altezas determinaron que esto se pusiese en obra.

Aquí mostraron el grande corazón que siempre hicieron en toda cosa grande, porque todos los que habían entendido en ello y oído esta plática, todos a una mano lo tenían a burla, salvo dos frailes que siempre fueron constantes. Yo, bien que llevase fatiga, estaba bien seguro que esto no vendría a menos, y estoy decontinuo, porque es verdad que todo pasará y no la palabra de Dios, y se cumplirá todo lo que dijo; el cual tan claro habló de estas tierras por la boca de Isaías en tantos lugares de su Escritura, afirmando que de España les seria divulgado su santo nombre.

Y partí en nombre de la Santa Trinidad, y volví muy presto con la experiencia de todo cuanto yo había dicho en la mano. Tornáronme a enviarVuestras Altezas, y en poco espacio, digo, no de (...) le descubrí, por virtud divinal, trescientas treinta y tres leguas de la tierra firme, fin de Oriente, y setecientas islas de nombre, allende de lo descubierto en el primero viaje, y le allané la isla Española, que boja más que España, en que la gente de ellas es sin cuento, y que todos le pagaren tributo. Nació allí mal decir y menosprecio dela empresa comenzada en ello, porque no había yo enviado luego los navíos cargados de oro, sin considerar la brevedad del tiempo y lo otro que yo dije de tantos inconvenientes; y en esto, por mis pecados o por mi salvación creo que será, fue puesto en aborrecimiento y dado impedimento a cuanto yo decía y demandaba.

Por lo cual acordé de venir a Vuestras Altezas y maravillarme de todo ymostrarles la razón que en todo había. Y les dije de los pueblos que yo había visto, en que o de que se podrían salvar muchas ánimas, y les traje las obligaciones de la gente de la isla Española, de cómo se obligaban a pagar tributo y les tenían por sus Reyes y Señores, y les traje bastante muestra de oro, y que hay mineros y granos muy grandes, y asimismo de cobre; y les traje de muchas maneras deespecierías, de que sería largo de escribir, y les dije de la gran cantidad de brasil y otras infinitas cosas.

Todo no aprovechó para con algunas personas que tenían gana y dado comienzo a mal decir del negocio, ni entrar con habla del servicio de Nuestro Señor con se salvar tantas ánimas, ni a decir que esto era grandeza de Vuestras Altezas, de la mejor calidad que hasta hoy haya usado Príncipe,porque el ejercicio y gasto era para el espiritual y temporal y que no podía ser que, andando el tiempo, no hubiese la España de aquí grandes provechos, pues que se veían las señales que escribieron de lo de estas partidas tan manifiestas, que también se llegaría a ver todo el otro cumplimiento, ni a decir cosas que usaron grandes Príncipes en el mundo para crecer su fama, así como de Salomón,...
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