El abogado

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EL ABOGADO

El espíritu del ser abogado

"Estas páginas son algo más que unos apuntes de observaciones y mucho menos que un cuerpo de doctrina, nada hay en ellas de científico ni de narración amena, son sencillamente la expresión de un estado de conciencia." Con estas palabras empezó Don Angel OSORIO el prólogo a la primera edición de "El alma de la Toga" allá por el año 1.919, después dehaber cumplido veinticinco años de ejercer la profesión de abogado y de ser el Decano del Colegio de Abogados de Madrid. En verdad sus palabras son expresión del alma, de un estado evolucionado de conciencia, de la conciencia del verdadero abogado. Don Santiago SENTIS MELENDO al escribir el prólogo a la séptima edición dijo que "He querido escribir este prólogo, presentar esta edición de un libro que-escrito cuando el autor celebraba sus bodas de plata con la abogacía, a los veinticinco años de la muerte del autor-, sigue con vida." En 1.995 llegó a mis manos un ejemplar de la novena edición -tiraje de 1.989- y al leerlo me parece que está -y continuará por muchísimos muchos años más- totalmente vigente. Por eso es que me apetece tomar sus más de 400 páginas habladas en un castellano ya unpoco arcaico y re-crearlo en menos cantidad y hablarlo -en la medida de lo posible- en un castellano de ahora -quizá en palabras de a centavo y comunes-; aunque eso sí asegurándome en todo momento que esta re-presentación no pierda la calidad del original -y que Don Ángel me perdone por tal atrevimiento y ustedes lo tomen como lo que es: el espíritu del ser abogado-.

¿Quién es abogado?

Laabogacía no es una consagración académica sino una concreción profesional, porque nuestro título no es el de "abogado" sino el de "licenciado en derecho" que nos autoriza para ejercer la profesión de abogado . Así pues quien no dedique su vida a pedir justicia a los Tribunales y a dar consejos jurídicos, será todo lo licenciado que quiera ser, pero abogado no será . El que aprovechó su título paraser ejecutivo de la municipalidad, entre éstos debe figurar e igualmente los que se aplicaron para ser banqueros, diputados, periodistas o representantes comerciales: ¡entre ellos han de figurar!, porque ser abogado es cosa bien distinta... como se verá.

La fuerza interior del abogado

La fuerza que no hallemos en nosotros mismos no se hallará en ninguna parte, ya que fuera de nosotros estántoda clase de sugestiones: el doctrinarismo contradictorio para sembrar la duda, el sensualismo para perturbar nuestra moral, la crítica para desorientarnos, el adversario para desconcentrarnos, la injusticia para enfurecernos. ¿Qué pasa cuando se nos plantea un caso y hemos de formar opinión y trazar un plan?:
1( Sentimos que una voz interna nos dice "cuidado! no tengas el atrevimiento de juzgarsin leer lo que dicen los autores y consultar la jurisprudencia y escuchar el parecer de tu docto amigo Fulano" y es así como esta voz nos induce a perder el sentido propio a puro recabar los ajenos.
2( Otra voz menos limpia nos apunta "cuanto podrás ganar con este asunto?" y aun alguna vez añade insinuaciones celestinas "ese puede ser el asunto de tu vida!" y si admitimos esta platica estaremosen riesgo de pasar insensiblemente de juristas a facinerosos.
3( Y desde que la cuestión jurídica comienza hasta mucho después de haber terminado, no es ya una voz sino un griterío lo que nos aturde "muy bien, bravo, así se hace!" chillan por un lado, "qué torpe, no sabe donde va!" alborotan por otro lado, "defiende una causa justa!" alegan los menos, "está sosteniendo un negocio inmoral ysucio!" escandalizan los más. En cuanto nos detengamos un minuto a escuchar el vocerío, estaremos definitivamente perdidos, al cabo de ellos no sabremos lo que es ética ni dónde reside el sentido común. ...Frente a tan multiplicadas agresiones la receta única es: fiar en sí mismo, vivir la propia vida, seguir los dictados que uno mismo se imponga y desatender todo lo demás. El día que la voluntad...
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