Resumen de yo robot libro

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Yo, robot

Isaac Asimov
Los robots de Isaac Asimov son máquinas capaces de llevar a cabo muy diversas tareas, y aunque carecen de libre albedrío, se plantean A menudo a sí mismos problemas de "conducta humana", en Situaciones que serían recreadas más tarde por muy distintos Autores. (Véase "El alma del robot", de B. J. Bailey). Pero estas Cuestiones se resuelven en "Yo, robot" en el ámbito delas tres leyes Fundamentales de la robótica, concebidas por el mismo Asimov, y Que no dejan de proponer extraordinarias paradojas, que a veces Pueden explicarse por errores de funcionamiento y otras por la Creciente complejidad de los "programas". Estas paradojas no son Sólo ingeniosos ejercicios intelectuales sino y además una fascinante Indagación sobre la situación del hombre actual en eluniverso Tecnológico y en relación con la experiencia del tiempo y la historia. Isaac Asimov nació en 1920 en la Unión Soviética, y es doctor en Bioquímica. Algunas de sus obras de ficción más importantes Aparecieron en las revistas populares del género en la década de los Cuarenta.

Las tres leyes robóticas

1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, Dejar que un ser humanosufra daño. 2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un Ser humano, excepto cuando estas órdenes están en oposición Con la primera Ley. 3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta Protección no esté en conflicto con la primera o segunda Leyes. Manual de Robótica

1 Robbie --Noventa y ocho... noventa y nueve... ¡cien! -Gloria retiró su mórbido
Antebrazo dedelante de los ojos y permaneció un momento Parpadeando al sol
Estiró el cuello, estudiando las posibilidades de unos matorrales que Había a la derecha y se alejó unos pasos para tener mejor punto de vista La calma era absoluta, --Apostaría a que se ha metido en casa, y le he dicho mil veces que
esto no es leal -se quejó. Robbie no contestó, desde luego... con palabras. Echó a correr, esquivando aGloria cuando la niña estaba a punto de alcanzarlo, oblig ndola a describir círculos que iban estrech ndose, con los brazos extendidos azotando el aire. --¡Robbie... estáte quieto! -gritaba. Y su risa salía estridente,
acompañando las palabras.Al poco rato recobró la respiración. Trató inútilmente de arreglar su alborotado cabello con un gesto de vaga imitación de su madre y miró -¡Mal muchacho!¡Malo, malo! ¡Te pegaré!manera que ella tuvo que añadir: --¡No, no, Robbie! ¡No te pegaré! Pero ahora me toca a mí esconderme, porque tienes las piernas más largas y me prometiste no correr hasta que te encontrase.
Pero Robbie no era tan fácil de conquistar. Miró fijamente al cielo y siguió moviendo negativamente la cabeza, obstinado. --¡Por favor, Robbie, llévame a paseo! -Rodeó su cuello consus rosados brazos y estrechó su presa. Después cambiando repentinamente de humor, se apartó de él-. Si no me das un paseo,
voy a llorar. -Y su rostro hizo una mueca, dispuesta a cumplir su amenaza.
El endurecido Robbie no hizo caso de la terrible posibilidad, y siguió moviendo la cabeza por tercera vez. Gloria consideró necesario jugar su última carta. Ante este ultimátum, Robbie se rindiósin condiciones y movió afirmativamente la cabeza, haciendo resonar su cuello de metal. Levantó cuidadosamente a la chiquilla y la sentó en sus anchos hombros.Gloria se agarraba a la cabeza del robot, inclin ndose hacia la derecha. Entonces dotó a la nave de un motor que hacía "Brrrr", y de armas que producían sonidos onomatopéyicos de disparos. Daba caza a los piratas y las baterías de la naveentraban en acción. Apuntaba por encima de su hombro con indomable valor, y Robbie era una achatada nave del espacio que zumbaba a través de la bóveda celeste con la máxima aceleración.. --¡Oh, qué bueno!... Robbie esperó a que recobrase la respiración y entonces le tiró suavemente de un mechón de pelo. --¿Quieres algo? -dijo Gloria
Robbie le tiró del pelo con más fuerza. --¡Ah, ya sé!... Quieres...
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