Administracion en salud

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 6 (1362 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 28 de noviembre de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
EL BILLETE DEL ETERNO RETORNO

-Ten cuidado con lo que dices : Una cosa es invocar al Diablo y otra muy distinta verlo cuando aparece.-

El mesero, cuyo verbo sin desbravar era rico en toda clase de maldiciones, lo atendía desde hacía más de treinta años, y hacía mucho que escuchaba las palabras del viejo como quien oye llover. Lo observó con desdén: Aunque sabía que los veintidós centavosque sobrarían de la cuenta eran suyos, con eso alcanzaría apenas para un refresco al precio de la casa; pero el viejo continuaba:

-Además, el Diablo es puerco y estafador-

entre ellos existía desde siempre una extraña relación simbiótica en la que ambos aceptaban en silencio que se odiaban, y también que no podrían vivir uno sin el otro porque compartían en secreto un secreto maldito quelos condenaba a la unión; un secreto del que no hablaron nunca, pero del que vivieron por décadas a gusto los dos.

El mesero odiaba al viejo porque cada vez su propina era menor, y él mesero era odiado por el viejo porque cada vez aquel hombre lo atendía peor...

El cabaret, que era uno de esos a los que la decadencia les había llegado desde el momento mismo en que sus dueños losconcibieron, no inspiraba nada: De pisos logrados a base de cemento crudo; de paredes de barro adornadas por recuerdos descoloridos de campeones negros de boxeo que ya habían sido olvidados por todos; de un aire para respirar enrarecido por las añoranzas de las putas que se fueron un día para no regresar; y de mesas de madera rústica en las que casi siempre no había otro cliente que el viejo Leandro,ebrio y delirante, con su eterno y curtido billete de cinco pesos oro.

Del viejo y taciturno Leandro se decía de todo en aquél pueblo de su ciénaga sin destino: Que había encontrado una mina de billetes de cinco pesos; que tenía una herencia inmensa de la que no era capaz de disfrutar porque estaba manchada de sangre; que era un rico generoso y sucio cuyo máximo placer consistía en regalar elcambio de sus billetes; que tenía unos hijos pudientes que preferían darle dinero para no tener que darle la cara...

De él, en fin, todos decían todo, pero nadie decía ni creía que el viejo Leandro fuera pobre: Su vicio irrevocable de regalar el cambio de su billete no permitía pensar en ello, así como nadie se conmovía tampoco por su letanía eterna, en la que repetía hasta el cansancio quehabía sido víctima de una estafa...

==O==

Todo aquello había comenzado un jueves santo mucho tiempo antes, cuando alguna de las inacabables desgracias que nos aquejaron terminó para siempre con sus ilusiones de joven pobre...

Había sido peón labriego, cortador de leña, vaquero de leche ajena, y albañil de plaza, hasta que el hambre le hizo meditar en la recompensa estéril de sus manoscallosas y su cansancio eterno... Consideró entonces que su suerte debía ser otra y ensayó la forma de hacerse vendedor, para iniciar por fin una vida nueva en la que fuese él quién pagara a los demás en lugar de ser siempre él el pagado...

El mal pagado...

Comenzó por vender lo muy poco que tenía: Su lazo triste de vaquería; el hacha sin filo y sin ilusiones con la vieja mula arriera dela leña; el compás, la regla y la plomada de su paso fugaz de albañil sin inspiración, y lo vendió todo, hasta que terminó por vender lo que no le pertenecía: Se hizo juglar y empezó la venta de pueblo en pueblo, en forma de canciones sin melodía, de los recuerdos ajenos en transformados en noticia, hasta que la adversidad hizo que sus cantos sin fortuna dejaran de despertar las ansiedades desu público empobrecido, y su repertorio se agotó para siempre...

Entonces lo pensó.

La inspiración que surge como recurso final del desespero lo llevó a pensar que lo único que le quedaba por vender y aun era suyo, era un concepto del que él no tenía una reflexión muy elaborada, y ni siquiera imaginaba como podría ser vendido un asunto como ese, pero él había escuchado que el Diablo...
tracking img