Anatosismo

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EL ANATOCISMO, CINCO AÑOS DESPUÉS (O LA RESACA DEL BANQUERO ANARQUISTA)Luis GÓMEZ ROMERO *La burguesía ha desempeñado en la historia
un papel altamente revolucionario... Ha
sustituido las numerosas libertades escrituradas
y bien adquiridas por la única y
desalmada libertad de comercio.
Karl Marx y Friedrich Engels, Manifiesto del partido comunistaI. NOTA INTRODUCTORIA (EN DONDE SE APUNTAQUE, PARA ANALIZAR TEMAS FINANCIEROS, EN OCASIONES RESULTA ILUSTRATIVO TRATAR CUESTIONES QUE TRASCIENDEN LAS FINANZAS, Y EN DONDE SE CONFIESAN ALGUNAS OSADÍAS Y LIMITACIONES DEL AUTOR)Corría mayo de 1922 cuando el inefable poeta portugués Fernando Pessoa publicó, en el número inaugural de la revista literaria Contemporánea, su desconcertante narración corta -un auténtico conto de raciocinio o, sise prefiere, ensayo dialogado- que lleva por título El banquero anarquista.1 En ella, Pessoa persigue el discurrir de cierto banquero que afirma haber encontrado el "verdadero" método anarquista, más allá de la torpeza que imputa a los libertarios "de la bomba y los sindicatos". La verdadera anarquía, en opinión del personaje pessoano, reside en sojuzgar -en lo individual, puesto que toda accióncolectiva entraña una argucia de la tiranía- la más terrible de las "ficciones sociales": el dinero. Así, el innominado banquero-anarquista de Pessoa concluye que el método más seguro para superar la esclavitud del dinero y, consecuentemente, alcanzar la verdadera libertad, consiste en poseer un abundante capital:¿Cómo sojuzgar al dinero luchando con él? ¿Cómo hurtarme a su influencia y tiranía sineludir el encuentro? Procedimiento no había más que uno: adquirirlo, adquirirlo en cantidad suficiente para no sentir su influencia; y cuanto en mayor cantidad lo adquiriese, tanto más libre me hallaría de sentirla. Fue al ver así las cosas, al verlas claramente con toda la intensidad de mi convicción anarquista y toda la lógica de un hombre lúcido, cuando entré en la fase actual -la comercial ybancaria, amigo mío- de mi anarquismo.2Bajo la lógica del combate que le impone su peculiar concepto del ideal libertario, el banquero-anarquista echa mano de cuanto recurso encuentra a su alcance para incrementar su cuota particular de libertad:Cargué sobre mis espaldas la empresa de sojuzgar a la ficción dinero, y la llevé a cabo enriqueciendo Lo he logrado Sin reparar en los medios -confieso,amigo, que sin reparar en los medios- y sirviéndome de todo: el acaparamiento, el sofisma financiero, la competencia desleal. ¿Y por qué no?... Yo, que laboraba por la libertad, ¿iba a preocuparme por las armas con que luchaba contra la tiranía?3Basado en tales razonamientos, el banquero de Pessoa reivindica su fidelidad a la causa anarquista. Sin embargo, el que la fantasía de un poeta fuera capazde crear un personaje de este talante poco interés reviste, por regla general, para quienes se ocupan de circunspectas cuestiones financieras. Quizás algún lector se pregunte qué relación guarda las paradojas pessoanas con el asunto que se anuncia en el título de este ensayo. A quien me formulara semejante interrogante, le respondería en forma contundente: toda. Cinco años después del históricodebate de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (en adelante, SCJN) en torno al llamado pacto de anatocismo,4 podemos afirmar, sin temor a incurrir en exageraciones, que los banqueros mexicanos encontraron, en la decisión que nuestro máximo tribunal adoptó en dicha materia, una generosa veta de argumentos para realizar la aspiración del banquero-anarquista urdido por la exuberante imaginaciónde Pessoa: enriquecerse al máximo para, de esta forma, alcanzar la suprema "libertad" que el dinero es capaz de proveer.Semejante hipótesis, en principio, seguramente parecerá muy aventurada a los ojos de cualquier prudente jurista (no en balde el ars iuris se ha designado, entre otras, con la expresión iuris prudentia). De aquí que, para discernir una cuestión tan compleja, esa misma prudencia...
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