Cosas de finura en psicoanalisis

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Jacques-Alain Miller
Cosas de finura en psicoanálisis

Curso 12 de noviembre de 2008
Y bien, comenzaré por darles mi título. Es una expresión que me sirve de apoyo y de guía, y que es completamente dulce, en tanto que mi discurso quizá no lo es, este es el titulo, Cosas de finura: finura en singular, cosas en plural – en psicoanálisis.
Soñé el año pasado con quedarme en el puerto este año. Ysin embargo estoy aquí embarcado, con ustedes, para una nueva de nuestras aventuras en el mar, siempre recomenzadas y yo entregado a resoplar en el remo. Pero hay aquí una elección forzada. Si es necesario que reme con fuerza, es porque el movimiento del mundo, si puedo decirlo, lo exige en tanto que este movimiento arrastra al psicoanálisis tras sus pasos. La cuestión que se plantea es saber sihay que consentir, y la respuesta es Sí, si el psicoanálisis es un fenómeno de civilización y nada más que eso, No si hay un hilo de la práctica analítica que merece subsistir como tal. Si yo me niego a consentir que el psicoanálisis sea arrastrado tras los pasos del movimiento del mundo, es en nombre de este hilo, que no está sino supuesto, que es objeto de una apuesta, pero que es una cuestiónde deseo. Al menos Lacan creando su Escuela creía que un tal hilo existía.
Debería por lo tanto remar tanto más firmemente cuanto que hago ir a mi barco a contra corriente, y al punto que por primera vea, me parece necesario proceder por un retorno a Lacan. Nunca hasta el presente he empleado esta expresión y si lo hago hoy es persuadido de que nos hemos alejado de él.
Por ejemplo, nos alejamosde él, cuando nos encaprichamos, cuando nos embriagamos con el efecto curativo del psicoanálisis. Mientras que el efecto curativo en psicoanálisis nunca está sino subordinado, derivado, obtenido por un sesgo. Al menos en psicoanálisis uno no se focaliza en el efecto curativo y es por ello que abandonamos el término de cura por el de experiencia analítica. Las cosas sin embargo llegaron al punto enque recordar la vieja máxima según la cual la cura viene por añadidura, parece una novedad. Sin duda el mundo juzga al psicoanálisis en función de sus resultados terapéuticos. Esta no es una razón para que el psicoanálisis haga suyo este criterio. Estamos forzados a formular, si puedo decirlo, una doctrina de la doble verdad, forzados a distinguir lo que es verdad para el mundo y lo que es verdadpara el psicoanálisis; lo que es verdad para el mundo, que el psicoanálisis vale como terapéutica, no es verdad para el psicoanálisis, que es que vale como deseo, como medio de emergencia de un deseo inédito y cuya estructura es aún ampliamente desconocida.
Entonces, se alega y tengo que ver con ello, se alega una nueva clínica psicoanalítica, que se desprendería de la muy última enseñanza deLacan y que superaría a la antigua. Sería, se dice a veces, la clínica borromea en su oposición con la clínica estructural, la que distingue neurosis y psicosis, y para ser completa, neurosis, psicosis y perversión. No puedo desconocer que tengo que ver con esto, y que eso se cocinó así. Entonces, esto me da a la vez el deber y quizá la autoridad de decir, primeramente, que en esta materia, laoposición de la antigua y de la nueva requiere alguna dialéctica, pues la clínica, llamada antigua está conservada en la nueva. Y luego, ¿qué dice, esta nueva, o esta segunda clínica? Mucho más que la primera, invalida, ridiculiza la idea de cura, relativiza el efecto terapéutico. Y yo lo demuestro.
Primeramente, esta segunda clínica destruye en sus bases la referencia a la normalidad, a la saludmental, tomando como principio esta fórmula, que vino una sola vez bajo la pluma de Lacan y en un texto accesorio, pero fórmula que comenté el año pasado. Todo el mundo está loco, es decir delirante. Habría que estar ciego y sordo para no percibir que esto es destruir toda posibilidad de hacer emerger una noción de la normalidad – está hecha para que no se llegue allí. Del mismo modo que se definía...
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