Cronica

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  • Publicado : 4 de octubre de 2010
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LA CRONICA: LA VERDAD BORRADA EN EL OJO PÚBLICO

Desde hace algunos años la crónica ha comenzado a tener mayor relevancia en la discusión sobre el espacio público contemporáneo, a pesar de haber sido durante largo tiempo menospreciada como género discursivo, ya sea desde la literatura, la historia o las ciencias sociales. Esta emergencia de la crónica como instrumento para reflexionar sobre larealidad tiene que ver al menos con dos fenómenos.
El primero se refiere a lo que Anette Wieviorka denominó “la era del testigo” (1998). Nos encontramos en una época en la cual dejar testimonio de los distintos regímenes de terror que se vivieron en el siglo XX adquiere gran importancia, ante la necesidad ética de construir una cultura crítica que impida que esa violencia extrema se repita.
Aeste interés por la transmisión del pasado como elemento fundamental para intentar comprender qué sucedió y para evitar que los crímenes del pasado ocurran de nuevo, Andreas Huyssen lo ha denominado “el estallido de la memoria”(2002). El hecho de que la memoria se haya convertido en una preocupación central de la cultura contemporánea occidental ha provocado un movimiento que tiende a darle unsitio público al recuerdo privado.
La crónica es un género capaz de dejar constancia de lo ocurrido, y en ese sentido propicio para participar en la construcción de una memoria común.
Nuestra cultura está saturada por los efectos que las nuevas tecnologías han generado: la velocidad del cambio, la masificación de las informaciones y la sobrevaloración del instante. Frente a una modernidad que avanzainexorablemente asumiendo la temporalidad como su fundamento efímero, los textos cronísticos logran aprehender los veloces estímulos culturales de la época al poner su atención en la actualidad. Como el mundo actual, la crónica es un género “escurridizo”.
Para leerlo, la crónica se pliega a su velocidad y goza retratando espectáculos pasajeros. En ese sentido la crónica aparece como un géneroesencialmente moderno: es una escritura del presente que, como lo postulaba la célebre fórmula baudelaireana, busca aprehender lo eterno desde lo transitorio, con el fin de crear una totalidad autónoma perdurable. Su carácter fragmentario interioriza “la efímera […] novedad del presente” y atestigua con su forma, los rasgos esenciales de la modernidad: “lo transitorio, lo fugitivo, lo contingente,la mitad del arte, cuya otra mitad es lo eterno y lo inmutable” (Baudelaire, c1869: 92). El cronista es, como pedía Baudelaire del artista moderno, un enamorado del presente, un instaurador de lo fugaz en la eternidad.
La crónica hace aparecer a través del texto cronístico lo que se hallaba desaparecido o había sido excluido de la mirada pública: personajes y sectores marginales, movimientossociales “derrotados”, procesos culturales aun sin asimilar, en suma, cualquier tradición de tipo contestatario. En la crónica, lo otro aparece como sujeto, tema y problema de su discurso. En ese sentido la crónica trata de volver visible lo invisible, lo que los medios y el discurso oficial opacan. Tal es el sentido de su proyecto político.
Para el cronista todo aquello que se encuentra al margenes una evidencia del autoritarismo y de la oposición a éste. Los sujetos que retrata son personajes que se encuentran en conflicto con la cultura dominante, con los valores y jerarquías simbólicas establecidos por ella. Las posiciones marginales detentadas por los excluidos del sistema son la prueba de que el poder no es monolítico, de que el autoritarismo siempre tiene fisuras, a partir de lascuales puede ser debilitado.
Una de las funciones de la crónica es crear un testimonio impugnador: cuenta otra historia, la historia no oficial. Como afirma Piglia, la tarea del escritor es construir relatos alternativos a los que construye y manipula el Estado para “desmontar la historia escrita y contraponerle el relato de un testigo” (Piglia, 2001: 17).
Frente al relato del poder y su máquina...
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