El enamorado y la muerte

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  • Publicado : 16 de mayo de 2011
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EL ENAMORADO y LA MUERTE

Lo esencial
Un romance de gran dramatismo.
Esta organizado coma una obra teatral, un coma escorzo de auto de fe. Pero aquf ellector no encuentra acotaciones escénicas; la acci6n se deduce directamente de los dialogos sin que tengan que mediar expli­caciones. En los seis primeros versos se ex­presa el amante, coma narrador. Nos cuenta 10 sucedido en la no cheanteriorl, haciendo presente aquel momento del pasado. Com­prendemos que estaba durmiendo y sonando (v. 1) con su amada. El sueno era tan vfvido que le parecfa que la abrazaba (v. 4). La ilusi6n es tal que que se manifiesta a través de los sen­tidos: ellector imagina la piel suave y cilida de la mujer querida2.
Las impresiones son tan intensas que, al despertar, si es que despierta realmente, pa­receprolongarse el sueno. Una mujer de piel blanca coma la amada (Cf el verso 21 que 10 confirma), rasgo de belleza en la época, entra en la habitaci6n. Éste es el elemento de conti­nuidad que permite la transici6n. Pero al calor de los abrazos sucede un fdo de hielo: la her­mosa amada deja lugar a una presencia feme­mna glacial (v. 5 y 6). El amante, perturbado, no entiende qué pasa. La metamorfosis estipi­camente onfrica, a partir de unos elementos precis os el sueno se convierte en pesadilla.

3. Ellector comprende que se halla en pre­sencia de una aparici6n, si bien no la puede identificar del todo. No asf el amante, en plena confusi6n, que no sabe si suena 0 esta des­pierto y si esta blanca mujer es 0 no es su amada. Sus repetidas preguntas (v. 7 y 8) Y las constataciones sorprendidas(v. 9 y 10) no hacen mas que expresar su desasosiego ante 10 imposible. Esta duda desesperada es conmo­vedora y ya traduce la impotencia del hombre frente al destino incomprensible. Todavfa piensa en el amor y ya se halla en presencia de la muerte.

Justamente, la réplica de la aparicion, frfa y definitiva, suena coma una sentencia fatal. Empieza por una negacion que despeja los ul­timos visos deesperanza (v. 11) para luego, gracias a una contundente oposicion, revelar su identidad (v. 12). El acento principal del verso recae precisamente en la solemne pa­labra "Muerte" a la que hace eco el nombre del Todopoderoso. No hay escapatoria. La blanca senora es el esqueleto cubierto con el sudario que, de seguro, oculta entre sus pliegues la terrible guadana.

4. Todo podrfa acabarse en estepunto. Pero no. Lo humano se rebela. El amante, desespe­rado, suplica (v. 13), implora que se le concede un dfa mas (v. 14). Peticion irrisoria y por eso tragica. El contraste entre la helada serenidad de la Muerte y la desesperada peticion manifiesta 10 desigual de la lucha. El plazo concedido es tan breve, que no hace mas que confirmar 10 inapelable de la sentencia (v. 16). Ni siquiera es unaprorroga, mas bien es el tiempo fijado entre la sentencia y el ajusticiamiento. Es el tiempo necesario pad que el condenado vea llegar su fin. Espeluznante situacion.

5. Desde el punto de vista de la construccion, este lapso es el momento que ofrece las mayores posibilidades de expresion dramatica. Es el tiempo que le queda al hombre que forcejea en vano contra 10 inevitable y la hora de lasinutiles convulsiones de la vida ante la muerte, ya sena­lada. La anafora que pone de realce las prisas (v. 17 y 18), la progresion que subraya la parono­masia "muy", "mas" (Idem) y la apretada suce­sion de acciones (v. 17, 18 Y 19) traducen con gran expresividad la desesperacion del amante. Quiza el recurso mas eficiente sea la completa ausencia de referencias a la sicologfa del perso­naje. Laaparente objetividad del narrador, que se contenta con observar las acciones ffsicas, negandose a damos acceso a los sentimientos del protagonista, crea una ilusion de realidad. Estamos en la posicion del espectador que ob­serva des de fuera, impotente.

6. TaI vez estén sorprendidos los alumnos por la iniciativa del amante que corre a refu­giarse en brazos de su amada. Pero enten­deran, al menos,...
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