El gran lord

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CRONICAS DEL
MAGO NEGRO III

EL
GRAN LORD

TRUDI CANAVAN

    Este libro está dedicado a mis amigos Yvonne y Paul.
    Gracias por vuestra ayuda, sinceridad y paciencia,
    así como por leer esta novela una, y otra, y otra vez...
    
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PRIMERA PARTE

1
El mensaje

    En la antigua poesía kyraliana ala luna se la conoce como el Ojo. Cuando el Ojo está completamente abierto, su vigilia ahuyenta el mal, o lleva a la locura a aquellos que no obran bien bajo su mirada. Cuando está cerrado, y solo un fino arco blanco revela su letargo, el Ojo permite que las acciones ocultas, tanto nobles como perversas, pasen inadvertidas.
    Cery alzó la vista hacia la luna, y una sonrisa socarrona sedibujó en sus labios. Esa fase del Ojo, en que quedaba reducido a una sutil curva, era la preferida de los amantes secretos, pero él no avanzaba a toda prisa entre las sombras de la ciudad para acudir a un encuentro amoroso. Sus intenciones eran más oscuras.
    Sin embargo, no le resultaba fácil determinar si sus acciones serían nobles o perversas. Los hombres a quienes buscaba merecían lo que lesiba a ocurrir, pero Cery sospechaba que la misión tenía un propósito más profundo que el de reducir el número de asesinatos que la ciudad estaba sufriendo en los últimos años. No lo sabía todo sobre aquel desagradable asunto —de eso estaba convencido—, pero con toda seguridad sabía más que nadie en la ciudad. Mientras caminaba, repasó mentalmente lo que sí sabía. Había averiguado que aquellosasesinatos no los cometía un solo hombre, sino varios. También había descubierto que todos ellos pertenecían a la misma raza: eran sachakanos. Y se había enterado de algo aún más importante: eran magos.
    Hasta donde Cery sabía, no había sachakanos en el Gremio.
    Si los ladrones tenían conocimiento de esto, se guardaban mucho de demostrarlo. Pensó en una reunión de ladrones a la que habíaasistido hacía dos años. Los líderes de las bandas de las barriadas, que formaban una débil alianza, se habían reído de la oferta de Cery de salir a la caza del asesino. Los que le preguntaban con sorna por qué no lo había pillado después de tanto tiempo, daban por sentado que solo había un asesino, o quizá querían hacerle creer que eso era todo lo que sabían.
    Cada vez que Cery se encargabade uno de los asesinos, otro lo relevaba en sus siniestras tareas. Por desgracia, eso daba a los ladrones la impresión de que Cery no estaba obteniendo resultados. A él no le quedaba otro remedio que eludir sus preguntas y confiar en que el éxito en sus negocios clandestinos compensara sus supuestos fracasos.
    La figura de un hombre corpulento emergió del rectángulo oscuro de un portal. Laluz de una farola distante reveló un rostro adusto y conocido. Gol hizo un leve gesto de asentimiento y acto seguido echó a andar detrás de Cery.
    Llegaron a un cruce de cinco caminos, y se dirigieron a un edificio en forma de cuña. Cuando traspasaron las puertas, que estaban abiertas, Cery percibió un olor denso a sudor, bol y comida. Era la última hora de la tarde, y la casa de bol estaballena. Cery se sentó frente a la barra, donde Gol pidió dos jarras de bol y un plato de crotes saladas.
    Gol se comió la mitad de las alubias antes de hablar.
    —Al fondo. El destello de un anillo. ¿Qué me dices, hijo?
    Cery y Gol fingían ser padre e hijo cuando querían ocultar su verdadera identidad, lo que, últimamente, ocurría casi siempre que estaban en un lugar público. Ceryera solo unos años más joven que Gol, pero debido a su baja estatura y a su cara aniñada, solían tomarlo por un adolescente. Aguardó unos minutos y dirigió la vista despacio hacia el fondo de la casa de bol.
    Aunque la sala estaba atestada, le resultó fácil localizar al hombre que Gol le había señalado. Su característico rostro ancho y moreno de sachakano destacaba entre los pálidos...
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