El tercer ojo

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EL TERCER OJO

TUESDAY LOBSANG RAMPA

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ÍNDICE

PRÓLOGO DEL AUTOR

CAPÍTULO PRIMERO: PRIMEROS AÑOS EN CASA
CAPÍTULO SEGUNDO: FIN DE MI INFANCIA
CAPÍTULO TERCERO: ÚLTIMOS DÍAS EN MI CASA
CAPÍTULO CUARTO: A LAS PUERTAS DEL TEMPLO
CAPÍTULO QUINTO: MI VIDA DE CHELA
CAPÍTULO SEXTO: VIDA EN LA LAMASERÍA
CAPÍTULO SÉPTIMO: LA APERTURA DEL TERCER OJO
CAPÍTULOOCTAVO: EL POTALA
CAPÍTULO NOVENO: EN LA VALLA DE LA ROSA SILVESTRE
CAPÍTULO DÉCIMO: CREENCIAS TIBETANAS
CAPÍTULO DECIMOPRIMERO: TRAPPA
CAPÍTULO DECIMOSEGUNDO: HIERBAS Y COMETAS
CAPÍTULO DECIMOTERCERO: PRIMERA VISITA A CASA
CAPÍTULO DECIMOCUARTO: USANDO EL TERCER OJO
CAPÍTULO DECIMOQUINTO: EL NORTE SECRETO... Y LOS YETIS
CAPÍTULO DECIMOSEXTO: LAMA
CAPÍTULO DECIMOSÉPTIMO: ÚLTIMA INICIACIÓNCAPÍTULO DECIMOCTAVO: ¡ADIÓS, TIBET!

PRÓLOGO DEL AUTOR.

Soy tibetano; uno de los pocos que han llegado a este extraño mundo occidental. La construcción y la gramática de este libro dejan mucho que desear, pero nunca me han enseñado el inglés de un modo sistemático. Para aprenderlo no tuve más academia que un campo de prisioneros japonés, donde me sirvieron de maestras unas prisionerasbritánicas y norteamericanas pacientes mías. Aprendí a escribir en inglés por el procedimiento de probar y equivocarme.
Ahora está invadido mi querido país -como se había predicho- por las hordas comunistas. Sólo por esta razón he disfrazado mi verdadero nombre y el de mis amigos. Por haber hecho yo tanto contra el comunismo, sé que mis amigos residentes en países comunistas sufrirían si se descubriesemi identidad. Como quiera que he estado en manos comunistas y en poder de los japoneses, sé por experiencia personal lo que puede lograrse mediante la tortura, pero este libro no lo he escrito sobre la tortura, sino sobre un país amante de la paz que ha sido muy mal interpretado y del que durante mucho tiempo se ha tenido una idea falsa.
Me aseguran que algunas de mis afirmaciones es muy posibleque no sean creídas. Están ustedes en su pleno derecho de creer y no creer, pero no olviden que el Tíbet es un país desconocido para el resto del mundo. Del hombre que escribió, refiriéndose a otro país, que "la gente navegaba por el mar en tortugas", se rió todo el mundo. Y lo mismo le sucedió al que afirmó haber visto unos peces que eran “fósiles vivos". Sin embargo, es innegable que estosúltimos han sido descubiertos recientemente y que llevaron a los Estados Unidos un ejemplar para ser estudiado allí. Nadie creyó a los hombres. Pero llegó el momento en que se demostró que habían dicho la verdad. Esto me ocurrirá a mí.
T. LOBSANG RAMPA.
Escrito en el Año del Cordero de la Madera.

CAPÍTULO PRIMERO.

PRIMEROS AÑOS EN CASA.

— ¡Oéh! ¡Con cuatro años ya, no es capaz de sostenersesobre un caballo!
¡Nunca serás un hombre! ¿Qué dirá tu noble padre?
Con estas palabras, el viejo Tzu atizó al pony -y al desdichado jinete- un buen trancazo en las ancas y escupió en el polvo.
Los dorados tejados y cúpulas del Potala relucían deslumbrantes con el sol. Más cerca, las aguas azules del lago del Templo de la Serpiente se rizaban al paso de las aves acuáticas. A lo lejos, en el caminode piedra, sonaban los gritos de los que daban prisa a los pesados y lentos yaks que salían de Lhasa. Y también sonaban por allí los bmmm, bmmm, bmmm de las trompetas, de un bajo profundo, con las que ensayaban los monjes-músicos en las afueras, apartados de los curiosos.
Pero yo no podía prestar atención a estos detalles de la vida cotidiana.
Todo mi cuidado era poco para poder mantenerme enequilibrio sobre mi rebelde caballito. Nakkim pensaba en otras cosas. Por lo pronto, en librarse de su jinete y poder así pastar, correr y patalear a sus anchas por los prados.
El viejo Tzu era un ayo duro e inabordable. Toda su vida había sido inflexible y áspero, y ahora, como custodio y maestro de equitación de un chico de cuatro años, perdía muchas veces la paciencia. Tanto él como otros...
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