Fabla salvaje de cesar vallejo

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ALUMNA: Thalía Mariluisa Flores Cayo (pertenece)
AUTOR: César Vallejo

Fabla salvaje
Fabla salvaje es una novela corta o cuento largo del escritor peruano César Vallejo. Apareció en la colección “La novela peruana”, publicación quincenal ilustrada dirigida por Pedro Barrantes Castro (Año I, N° 9, Lima, 16 de mayo de 1923). Habían pasado solo dos meses de la publicación de "Escalasmelografiadas". Se la ha calificado de “novela psicológica”.
Argumento:
El argumento se centra en la locura de un campesino de los Andes, Balta Espinar. Luego de observarse en un espejo que se hace trizas ante su reflejo, Balta es presa de una angustia espantosa. De un momento a otro se siente observado por un ser fantasmal y termina por creer que se trata del amante de su esposa Adelaida, quien se hallaembarazada. Presa de celos, insulta y maltrata a su mujer de la manera más innoble. Abandona luego su cabaña, se sube a un risco y contempla el paisaje que parece tranquilizarle por un momento, cuando de pronto siente nuevamente la presencia del ser misterioso que le roza la espalda; voltea ansioso para descubrirlo, pero pierde el equilibrio y cae al abismo. Ese mismo día su esposa da a luz,ignorante del espantoso fin de su esposo. Este relato es cercano al género conocido como “fantástico” y nos recuerda mucho la atmósfera y personajes de los cuentos de Edgar Allan Poe.

Obra Completa

I

Balta Espinar levantose del lecho y, restregándose los adormilados ojos, dirigiose con paso negligente hacia la puerta y cayó al corredor. Acercose al pilar y descolgó de un clavo el pequeñoespejo. Viose en él y tuvo un estremecimiento súbito. El espejo se hizo trizas en el enladrillado pavimento, y en el aire tranquilo de la casa resonó un áspero y ligero ruido de cristal y hojalata.
Balta quedose pálido y temblando. Sobresaltado volvió rápidamente la cara atrás y a todos lados, como si su estremecimiento hubiérase debido a la sorpresa de sentir a alguien agitarse furtivamente entorno suyo. A nadie descubrió. Enclavó luego la mirada largo rato en el tronco del alcanfor del patio, y tenues filamentos de sangre, congestionada por el reciente reposo, bulleron en sus desorbitadas escleróticas y corrieron, en una suerte de aviso misterioso, hacia ambos ángulos de los ojos asustados. Después miró Balta el espejo roto a sus pies, vaciló un instante y lo recogió. Intentó verse denuevo el rostro, pero de la luna solo quedaban sujetos al marco uno que otro breve fragmento. Por aquestos jirones brillantes, semejantes a parvas y agudísimas lanzas, pasó y repasó la faz de Balta, fraccionándose a saltos, alargada la nariz, oblicuada la frente, a retazos los labios, las orejas disparadas en vuelos inauditos... Recogió algunos pedazos más. En vano. Todo el espejo hablase deshechoen lingotes sutiles y menudos y en polvo hialoideo, y su reconstrucción fue imposible.

Cuando tornó al hogar Adelaida, la joven esposa, Balta la dijo,
con voz de criatura que ha visto una mala sombra:
–¿Sabes? He roto el espejo.
Adelaida se demudó.
–¿Y cómo lo has roto? ¡Alguna desgracia!
–Yo no sé cómo ha sido, de veras...
Y Balta se puso rojo de presentimiento.
Atardeció. Sentose él ala mesa para la comida en el corredor. Desde el poyo contemplaba Balta, con su viril dulcedumbre andina, el cielo, un cielo rosado y apacible de julio, que adoselaba con variantes profundas los sembríos de las lejanas quintas de la banda. Por sobre la rasante del huerto emergía la briosa cabeza castaña de "Rayo", el potro favorito y mimado de Balta. Mirole este, y el corcel reposó un momento susgrandes pupilas equinas en su amo, hasta que una gallina del bardal turbó el grave silencio de la tarde, lanzando un cántico azorado y plañidero.
–¡Balta! ¿Has oído? –exclamó sobresaltada Adelaida, desde la
cocina.
–Sí... Sí he oído. Qué gallina más zonza. Parece que ha sido la
"pulucha".
–Jesús! ¡Dios me ampare! Qué va a ser de nosotros...
Y Adelaida irrumpió en la puerta de la cocina,...
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